El tequila es mucho más que el compañero inseparable de una tarde de mariachis. En sus notas aromáticas se esconde el secreto mejor guardado de la alta cocina mexicana: un ingrediente capaz de transformar por completo la experiencia culinaria de una proteína, abriendo un abanico de infinitas posibilidades gastronómicas.
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En el marco del Día Internacional del Tequila, reafirmamos su lugar no solo en la copa, sino en el sartén. Cocinar con él es rendirle homenaje a nuestra tierra y reinterpretar nuestras raíces con un toque contemporáneo, creativo y sofisticado.
“El reto al cocinar con tequila no es que el comensal perciba el alcohol, sino aprovechar sus notas herbales, cítricas, minerales o amaderadas para enriquecer el perfil sensorial del platillo.
“Es un ingrediente que, utilizado con técnica, aporta identidad y sofisticación a la cocina mexicana”, destaca Marcos Pérez, chef instructor de ASPIC Instituto Gastronómico.
Para que te animes a experimentar en casa con sabores dignos de restaurante, te compartimos tres recetas excepcionales creadas por el especialista para deleitar a tus invitados de principio a fin.
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Los camarones al chile piquín se sirven sobre gazpacho al tequila y se maridan con caballitos de tequila blanco y reposado. Foto: Marisol Toriz / EL UNIVERSAL
1. Entrada fresca: Cámarones al chile piquín con gazpacho al tequila
Si buscas iniciar un festín con una propuesta vibrante, esta entrada combina la dulzura del marisco con la potencia del chile y la frescura de un buen gazpacho infusionado.
- La técnica: Camarones sazonados con sal, pimienta y un toque picante de chile piquín, cocinados al vacío en el runner (o a baja temperatura) para asegurar una textura increíblemente suave, firme y jugosa.
- La salsa y guarnición: Se sirven sobre un refrescante gazpacho infusionado con tequila que aporta frescura y complejidad aromática, un cremoso guacamole de la casa y brotes frescos para decorar. Todo se corona con una teja crujiente de tortilla de maíz.
- El maridaje interactivo: Sirve el plato acompañado de dos caballitos de tequila (uno blanco y uno reposado). Alterna un bocado con un sorbo de cada etiqueta para descubrir cómo la frescura del blanco resalta el marisco y la madera del reposado abraza el picor del chile.
El tronco de róbalo flameado con tequila destaca sobre una reducción tersa de chile pasilla y fondo de res. Foto: Marisol Toriz / EL UNIVERSAL
2. Plato fuerte del mar: Tronco de róbalo en salsa de pasilla y tequila
Un plato principal perfectamente equilibrado que combina la delicatez del pescado con la profundidad de un buen fondo de res y chiles secos.
- La técnica: Un tronco de róbalo fresco con piel, sellado al sartén con mantequilla clarificada y flameado con tequila blanco para impregnarlo de un aroma ahumado espectacular.
- La salsa: Una reducción tersa y colada hecha a base de chile pasilla, un rico fondo oscuro de res, mantequilla para darle brillo y suavidad, y un toque extra de tequila que amalgame los sabores.
- Presentación: El pescado se monta sobre un espejo de la salsa pasilla decorado con gotas aromáticas de aceite de cilantro. Se acompaña con espárragos y zanahorias salteados a la mantequilla, servidos junto a una original tartaleta de cous-cous.
- El maridaje ideal: Este platillo se acompaña con una clásica y refrescante margarita de tequila, cuyos matices cítricos cortan la riqueza de la mantequilla y resaltan las especias del chile pasilla.
La pechuga rostizada se acompaña de una salsa cremosa reducida con tequila, flan de calabaza y el cóctel picante "El Diablo". Foto: Marisol Toriz / EL UNIVERSAL
3. Plato fuerte reconfortante: Pechuga rostizada en salsa cremosa de tequila
Una propuesta elegante, llena de color y con guarniciones artesanales que demuestra cómo el tequila puede hacer maravillas en las carnes blancas.
- La técnica: Pechuga de pollo rostizada al sartén con mantequilla clarificada y chalotas en camisa para darle un gran aroma. Se cocina con tequila para mantener la carne sumamente jugosa y tierna.
- La salsa: Una salsa cremosa hecha en el mismo sartén donde se selló la pechuga, aprovechando todos sus jugos y combinándolos con crema de leche, fondo oscuro de res o pollo, y un toque de tequila reducidos a la perfección.
- Los acompañamientos: Se sirve bañada en su salsa cremosa y se acompaña de un flan de calabaza con perejil, una delicada quenelle (óvalo) de remolacha, además de zanahorias baby y jitomates cherry salteados a la mantequilla.
- El maridaje audaz: El plato se acompaña de un cóctel El diablo, una atrevida y picante combinación elaborada con tequila, licor de cassis y un toque de chile piquín. Su perfil ligeramente picante y frutal hace un contraste perfecto con la cremosidad de la salsa.
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