Guillermo Ochoa

tiene que devorarse la Liga mexicana en cuanto se pare como titular en el arco del América; su nivel está por encima de cualquier otro guardameta de nuestro futbol, después de la experiencia en Europa ; ser eje, líder, héroe, estrella de las Águilas .

Basta de mimos y halagos, ya pasó la euforia del anuncio, ahora hay que exigirle, porque sin duda vuelve como estrella a México.

El ex del Standard de Lieja está obligado a responder de principio a fin de sus actuaciones con un mínimo margen de error. En la decisión de regresar, debió contemplar que todo lo que haga tendrá consecuencias, buenas y malas, y tendrá que asumirlas con humildad; mucho del éxito del portero tendrá que ver con la inteligencia para soportar cuestionamientos, lidiar con comentarios y polémicas en torno a su trabajo.

Ochoa debe desquitar cada peso que se le pague, porque no viene de paseo, lo contrata el América, que apuesta una vez más por él para que le ayude a ganar títulos, para ser el estandarte del americanismo; vaya presión para Guillermo porque entre arreglar su contrato, convencer y ubicar a su familia en un lugar seguro y no defraudar en su regreso, se debe estar volviendo loco.

Es un buen reto para su última etapa como profesional. No tiene que preocuparse por la Selección, porque si en el extranjero tenía su lugar seguro, en México será “Ochoa y 10 más”, salvo una lesión. Terminemos pues con las alabanzas y demandémosle al ídolo actuaciones dignas de su jerarquía y estatus.

@elmagazo

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