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Metrópoli 19/11/2017 00:02 Redacción Ciudad de México Actualizada 13:21

Hoy realizamos un recorrido gráfico por el inicio y debacle del Pabellón Español, llamado también el castillo de la avenida Juárez, donde se exhibían productos de alta calidad y una gran variedad de obras de artistas; todo estaba a la venta

El Pabellón Español, adornado con motivos patrios poco antes de su inauguración durante los festejos del Centenario en septiembre de 1910; estuvo en la esquina de las avenidas Juárez y Balderas. Funcionó como centro de exposiciones, con siete salas donde se exhibían al público diversos artículos; para 1932 ya había sido demolido. Crédito: “Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México”

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Una impresionante toma de los años veinte que nos permite apreciar la singular belleza arquitectónica del Pabellón Español cuando se encontraba en las esquinas de las avenidas Juárez y Balderas. Imagen cortesía: Rafael Fierro Gossman

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Una tarjeta postal de mediados de los años veinte en la que figura el edificio del Pabellón Español, ya adaptado para alojar al Museo Comercial de la entonces Secretaría de la Industria, Comercio y Trabajo. El vistoso letrero que indicaba Pabellón Español en la superior del arco de la entrada principal ya había sido retirado. Imagen: Col. Villasana - Torres

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Un grupo de personas son captados frente a la entrada principal del Pabellón Español, poco después de su inauguración en 1910. La toma nos permite apreciar a detalle la singular fachada y acabados de esta construcción ecléctica que semejaba a un castillo y que se encontraba en la esquina de las avenidas Juárez y Balderas. Imagen: Col. Villasana - Torres

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La avenida Juárez vista desde el cruce con la calle de Doctor Mora en los años veinte. Del lado izquierdo se encuentra el Pabellón Español y del derecho, el Hotel Regis. Al fondo se alcanza a ver la estructura inconclusa del fallido Palacio Legislativo, hoy Monumento a la Revolución. Imagen: Col. Villasana-Torres

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Una toma de la galería central ubicada en la planta alta de la exposición española ubicada en el interior del Pabellón Español poco después de su inauguración en septiembre de 1910. En la imagen se aprecian las esculturas y una gran cantidad de pinturas en les muros a la venta. Imagen crédito: “Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México”.

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Una postal del fastuoso desfile de carros alegóricos durante los festejos del Centenario de la Independencia, a su paso por la avenida Juárez. En la imagen vemos el “Carro de la Justicia” justo enfrente del flamante Pabellón Español, en la esquina con Balderas. Ninguna de las construcciones que aparecen en la escena existen en la actualidad. Crédito: Col. Villasana-Torres

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Una de las pocas imágenes que existen de la exposición española que se presentó durante la inauguración del Pabellón Español en 1910. En la toma se alcanza a ver uno de los pasillos donde se encontraban varios tipos de muebles y objetos diversos de decoración a la venta al público. Imagen crédito: “Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México”

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Una toma de la esquina de las avenidas Balderas y Juárez a mediados de los años veinte. Del lado derecho se alcanza a ver parte de la barda del Pabellón Español y justo enfrente, del otro lado de la acera, el célebre Hotel Regis, que desapareció tras los sismos de 1985. Crédito: Villasana-Torres

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Por casi tres décadas, la capital tuvo una llamativa construcción que fue motivo de admiración de propios y extraños. El edificio de estilo ecléctico semejaba un castillo medieval y se encontraba en la esquina de las avenidas Juárez y Balderas, casi enfrente del célebre Hotel Regis.

Se trataba del Pabellón Español, inaugurado durante las Fiestas del Centenario de la Independencia de México en septiembre de 1910. El inmueble contaba con siete salones en los que se exhibían productos de alta calidad y una gran variedad de obras de artistas reconocidos; todo lo que ahí se encontraba estaba a la venta.

“Era una feria de lujo, una deslumbrante y fascinadora casa de riqueza, de alicatados frisos, ricos alfajares, , maderas ataraceadas, porcelanas y lozas de Talavera, esmaltes morunos, cristales polícromos, fierros forjados, panneaux de acero cincelado, impresiones madrileñas y catalanas, vidrieras irisadas, telas bordadas con oro, trastos de azófar, cofres de fundición y de talla…” escribía Genaro García en el libro “Crónica Oficial de las Fiestas del Primer Centenario de la Independencia, publicado en 1911.  Con el tiempo el inmueble cambió de nombre y de usos.  

Pese a ser un edificio de una singular riqueza arquitectónica y un atractivo turístico de la céntrica avenida, las autoridades de la época justificaron su demolición al deterioro que había sufrido al paso de treinta años. En el espacio que dejó el Pabellón Español se levantó un efímero inmueble que duró un par de años. Después, en ese mismo sitio se construyó el edificio Beaumont, que sigue en pie hasta la actualidad.