Una epidemia de cólera en 1833 obligó a los pobladores de Iztapalapa a ir en peregrinación hacia un santuario que resguardaba la imagen del Señor de la Cuevita para pedirle que cesara la enfermedad. En la imagen, Corona de espinas que es parte de la exhibición permanente en el Museo de las Culturas. Pasión por Iztapalapa. FOTO: JUAN BOITES / EL UNIVERSAL
En 1843 comenzó la tradición de realizar la peregrinación año con año cada Semana Santa. En la actualidad, más allá de un evento propiamente religioso, se ha convertido en expresión cultural de la comunidad. Imagen de 1950. Cristo recorre las calles de Iztapalapa. FOTO: CORTESÍA SILVIA ZUGARAZO
Redacción
La tradición es considerada desde 2012 como Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México, y busca colocarse en la lista mundial de patrimonio inmaterial de la UNESCO. Imagen: "Cristo Solitario y Pensativo". Sin fecha. FOTO: CORTESÍA SILVIA ZUGARAZO
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“De 1843 a la fecha se dice que no ha habido interrupciones, la representación ha sido constante”, explicó la historiadora Silvia Zugarazo. Aquí, durante un recorrido por el museo. FOTO: JUAN BOITES / EL UNIVERSAL
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La representación del viacrucis de Jesucristo tiene sus orígenes en el teatro evangelizador que comenzó en el siglo XVI. Imagen: "Hombres tocando la chirimia y el tambor, en Iztapalapa, recolectando óbolos para la Pasión". Sin fecha. FOTO: CORTESÍA SILVIA ZUGARAZO
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Una imagen de Cristo recibía los azotes y era coronada con espinas en el atrio de la Iglesia de San Lucas. Para 1920 los que interpretaban a Jesús y a los otros personajes eran niños. Ese año acudieron mil 500 personas. Una década después ya eran 10 mil los espectadores. Imagen: Gente sentada en el pasto, 1932. FOTO: CORTESÍA SILVIA ZUGARAZO