La tecnología del Siglo XXI llega a la arqueología
La arqueología en México se sirve de la tecnología del siglo XXI para realizar investigaciones. Por ejemplo, tomografías eléctricas que revelan lo que hay dentro de pirámides, como la de El Castillo en Chichén Itzá FOTO: Cortesía UNAM/ INAH 2017
Los nuevos equipos o métodos facilitan el trabajo de campo a los arqueólogos y la preservación de sitios y objetos. En la imagen, reproducción en 3D de un cráneo de oso pleistocénico hallado como parte del Proyecto Gran Acuífero Maya FOTO: Cráneo en 3D. Imagen cortesía Corey Jaskolski/Proyecto Gran Acuífero Maya
Redacción
Las cuevas y cenotes en el subsuelo de la Península de Yucatán son analizadas empleando drones equipados con cámaras y tecnología LIDAR para localizar cuevas y cuerpos de agua desde el cielo, así como cámaras fotográficas especiales y un software diseñado para este proyecto que reproduce en 3D los objetos previamente fotografiados bajo las aguas del llamado inframundo maya. FOTO: Escaneo bajo el agua. FOTO: Jill Heinerth/Proyecto Gran Acuífero Maya
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En Las Labradas, sitio arqueológico ubicado sobre una playa al sur de Sinaloa y que posee un importante conjunto de petroglifos, se usó un dron para conocer la configuración del terreno, tener un registro de esos grabados rupestres elaborados sobre rocas de origen volcánico y aproximarse a ellos de manera detallada FOTO: CORTESÍA INAH
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Hace unos años el trabajo de un arqueólogo subacuático consistía en sumergirse e ir a la caza de vestigios en las aguas de esos laberintos subterráneos sin mayores referencias, ahora las exploraciones son mucho más fáciles y segura FOTO: Leyla Ortega/Proyecto Gran Acuífero Maya
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También los laboratorios de análisis desarrollaron tecnologías para el estudio del pasado. En la Unidad de Genómica Avanzada del Cinvestav, Unidad Irapuato, científicos que colaboran con el INAH en el estudio de plantas mesoamericanas lograron, mediante tecnologías de secuenciación masiva, extraer el ADN de tres ejemplares de maíz de más de cinco mil años de antigüedad que habían sido hallados en cuevas del Valle de Tehuacán FOTO: Cortesía INAH