Historia. Engañan a campesinos de Yucatán con obras agrícolas

Con la esperanza de construir una unidad citrícola y una granja ecológica, productores entregaron recursos federales a presuntos asesores, quienes huyeron con el dinero
María Cornelia muestra una bodega que no se terminó de construir pero tiene un sello de “compromiso cumplido”, colocado por el gobierno de Rolando Zapata. (FOTO: CUAUHTÉMOC MORENO. EL UNIVERSAL)
10/06/2018
03:30
Yazmín Rodríguez / Corresponsal
Yucatán
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Tahmek.- Entre los municipios de Seyé y Tahmek, en la zona centro de Yucatán, hace cuatro años autoridades del gobierno del estado y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) inauguraron con “bombo y platillo” dos obras que serían un paso en la modernización para los agricultores de la zona: una unidad citrícola y hortícola que utilizaría paneles solares y una granja ecológica.

Ambos proyectos sólo quedaron en la presentación y en los planos, pues de esas obras sólo quedaron vestigios. Lo poco que llegó —como las bombas extractoras, los sistemas de riego y parte de lo que serían los paneles solares— fue saqueado por ladrones y lo peor es que los campesinos que serían beneficiados, resultaron estafados por presuntos asesores y constructores.

Sin embargo, estos dos casos no son los únicos que han ocurrido en el estado, ya que según el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Yucatán, entre 2014 y 2016 al menos 15 obras que se iniciaron con recursos federales no se concretaron. Refiere que todos estos proyectos son de infraestructura hidráulica o de riego y se encuentran tres en el municipio de Tahmek, cinco en Hocabá, dos en Sacabáh, tres en Sanacat, uno en Holactún y uno en Seyé.

Acusa que en estos casos el dinero que dio el gobierno federal sólo pasó durante unos minutos por las manos de los beneficiarios, pues aunque ellos cobraron los cheques a su nombre, inmediatamente después lo entregaron a los “asesores” y “constructores de las obras”, quienes desaparecieron con el dinero.

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FOTO: CUAUHTÉMOC MORENO. EL UNIVERSAL
 

Sin proyecto ni asesores ni dinero

“Nos engañaron, nosotros creímos que sí nos ayudarían; confiamos, por eso les dimos los cheques por 450 mil pesos. Los cobramos y se los entregamos a los ingenieros de la obra y desaparecieron”, relató a EL UNIVERSAL María Cornelia Keb Canul, de 54 años, nativa de la comunidad de Holactún, en el municipio de Tahmek, donde se ubica su parcela de cuatro hectáreas.

La mujer representa a por lo menos 18 productores de la región que planeaban sembrar chile habanero, cítricos y hortalizas con la unidad que se construiría. María Cornelia afirma que los ingenieros de la obra (cuyos nombres no recuerda), de Sagarpa y Desarrollo Rural del gobierno del estado la acompañaron hasta el banco a cobrar el cheque de 450 mil pesos y luego le pidieron que les entregara el dinero “para empezar a trabajar rápido”.

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Inauguración de la obra del sistema de riego en Holactún, Yucatán, en 2014, con la que se apoyaría a 18 productores para la siembra de chile habanero y otros productos. (FOTO: CUAUHTÉMOC MORENO. EL UNIVERSAL)
 

“Ese día [de 2014], luego que cobramos el cheque y se los entregamos; nos invitaron a desayunar en el Fraccionamiento Francisco de Montejo, en Mérida, luego nos trajeron a la parcela y no volvieron”.

Refiere que la constructora que haría la obra se llama Koox Lakín, y su representante era David Berlín Montero (hermano menor del hoy representante de la campaña de José Antonio Meade en Yucatán, Jorge Carlos Berlín). También logró averiguar que como responsables de esa obra estuvieron el ingeniero Máximo Paredes Rodríguez por parte de la Secretaría de Desarrollo Rural del gobierno del estado, y Sergio Muñoz del Alba, subdelegado de Planeación de Sagarpa.

Doña María Cornelia y su esposo Silvino Puc Ek reconocen que no se atrevieron a denunciar los hechos por temor a que no les volvieran a dar apoyo y porque los ingenieros se quedaron con los documentos.

Actualmente, en el lugar que ocuparía la unidad citrícola y hortícola están los ductos rotos y avejentados de lo que sería el sistema de riego, la base de las dos bombas extractoras que fueron robadas, así como otros aditamentos de la que sería la unidad citrícola y hortícola que nunca se terminó. El terreno está lleno de maleza seca y el suministro de agua sigue siendo un problema.

María Cornelia mostró en ese lugar una bodega que no se terminó de construir y que tienen en lo alto un sello de “compromiso cumplido” colocado por el gobierno de Rolando Zapata Bello en 2014 cuando el mandatario dio el “banderazo” al inicio de la obra asignada con dinero federal.

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El lugar donde estaría la unidad citrícola y hortícola luce seco y abandonado. (FOTO: CUAUHTÉMOC MORENO. EL UNIVERSAL)

La granja ecológica

Caso similar fue el que padecieron ocho campesinos de la cooperativa Santa Silvia, del municipio de Tahmek, encabezados por el profesor y ejidatario Alfonso Baas Casanova, quien también fue víctima del mismo modus operandi de los funcionarios de Desarrollo Rural del gobierno de Yucatán y de la delegación federal de Sagarpa.

En Tahmek el proyecto anunciado en 2014 pretendía instalar a mediano plazo criaderos diversos y siembras de consumo básico, además de contar con paneles solares, pero siempre cuidando las cuestiones ecológicas.

Al igual que en el caso de Holactún, los responsables de la obra eran Máximo Paredes Rodríguez, del gobierno del estado y Sergio Muñoz del Alba, de Sagarpa.

En ese tiempo, el titular de Desarrollo Rural del gobierno del estado era Felipe Cervera Hernández, actual candidato del PRI a diputado local en el 7 Distrito electoral. El delegado de Sagarpa era Manuel Escoffié Pompeyo, quien durante 25 años fue director jurídico de esa dependencia.

El profesor Baas Casanova reconoce que como representante de los productores cobró el cheque a su nombre por 460 mil pesos, acompañado de los ingenieros de las dependencias estatal y federal, a quienes entregó el efectivo para que presuntamente continuaran los trabajos y nunca los volvió a ver.

Baas Casanova, en su parcela de cuatro hectáreas, explicó cómo en 2014 para la granja ecológica instalaron a un sistema de riego que ahora está rajado y gastado por el sol; construyeron una bodega que quedó a medias; colocaron dos bombas extractoras, las cuales fueron robadas al igual que los paneles solares, y ahora el lugar luce en el abandono de lo que fue un proyecto ecológico.

El maestro asegura que por falta de financiamiento no ha podido reanudar sus actividades agrícolas en ese lugar y los otros 7 campesinos que estaban en el proyecto se desanimaron y se alejaron del proyecto porque nadie les cumplió. Actualmente Baas Casanova inició funciones como comisario ejidal de Tahmek, luego de que su antecesor Jorge Félix May Cauich, a decir de Alfonso, “vendió hasta el parque del municipio”.

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FOTO: CUAUHTÉMOC MORENO. EL UNIVERSAL

Reúnen pruebas de apoyo

Los casos de María Cornelia Keb Canul y de Alfonso Baas Casanova fueron documentados por el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Yucatán, presidido por Lorenzo Alvarado Sosa, quien hace algunos años fue titular de Desarrollo Rural del gobierno del estado durante el gobierno de Víctor Cervera Pacheco.

Alvarado Sosa ofrece asesoría a los productores de diversos puntos del estado y pretende que en estos dos casos donde se documentó el desvío de recursos por parte de funcionarios sea el Colegio el que les ayude a rehabilitar y reiniciar esas obras.

Alvarado Sosa afirma que tiene datos de al menos otras 15 unidades agrícolas de sistema de riego en el estado en similares circunstancias, donde las obras quedaron inconclusas y hay otras 19 obras más de otro tipo —como invernaderos— que tampoco se terminaron.

En total son 34 obras en diversos puntos de Yucatán donde se hicieron inversiones federales y estatales y las obras no se terminaron y ahora están en total abandono.

El ingeniero Sosa advierte que este tipo de fraudes desalienta a los campesinos y afectan al campo yucateco. “Cada vez hay más migrantes hacia Cancún o Mérida, más migrantes al extranjero, ya pocos o nadie quiere sembrar. El campo yucateco deja dinero, pero hay que ser ordenado, aplicar honestamente los recursos y ponerse a trabajar de verdad”, subraya.

Por lo pronto, pidió a los ejidatarios un voto de confianza, limpiar de nuevo sus terrenos para poder pensar en nuevos proyectos.

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FOTO: CUAUHTÉMOC MORENO. EL UNIVERSAL​

Justifica Sagarpa procedimiento

Los campesinos que obtienen la aprobación de proyectos del Programa de Riego Tecnificado que respalda la Sagarpa están obligados a entregar el dinero que reciben a los proveedores y constructores que realizarán las obras y supervisan que se cumplan. También son responsables de que ese dinero se aplique, no los proveedores, según establecen las reglas de operación de esa dependencia.

“El problema es que las reglas de operación de la misma Sagarpa están mal, ya que obligan a los productores a entregar el dinero a constructores y proveedores, pero finalmente como el cheque sale a su nombre, los responsables ante la dependencia son los campesinos”, afirmó un funcionario de Sagarpa que pidió omitir su nombre.

Reconoció que se ha vuelto una práctica común de constructores y proveedores crear sociedades o constructoras para “bajar ” recursos de programas federales y luego “desaparecer ” sin terminar la o las obras, pues ellos no son los que tienen la responsabilidad ante Sagarpa, sino los productores.

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