10 | DIC | 2019
“A Perla no se la voy a dejar a nadie, la prefiero muerta”
Familiares de Perla participan en un marcha contra la violencia de género y con cartulinas exigen la pena máxima para el feminicida. FRANCISCO RODRÍGUEZ. EL UNIVERSAL

“A Perla no se la voy a dejar a nadie, la prefiero muerta”

26/11/2018
03:52
Francisco Rodríguez / Corresponsal
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Tras una discusión Martín apuñaló a su esposa porque se quería separar de él

Torreón.— El 6 de noviembre de este año, Perla, de 19 años, fue asesinada por su esposo Martín, de 26, porque ella se quería separar de él: “Prefiero verte muerta que verte con otro”, le dijo Martín a su esposa mientras le daba de cuchillazos entre los mezquitales de un terreno baldío.

María de Lourdes, la madre de Perla, camina en la marcha de Torreón por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, y carga cartulinas con el rostro de su hija y la leyenda “Queremos justicia para Perla Guadalupe Trejo. Pena máxima”. La acompaña su mamá, un hermano, otras hijas y dos nietas de cuatro y tres años, hijas huérfanas de Perla. Las niñas llevan fotografías de su madre y la más chica le da besos a la imagen.
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María recuerda que un día antes del feminicidio, Martín y Perla se pelearon y él la golpeó. La mañana del martes, su hija llegó a su casa y le anunció que terminaría la relación con él, con quien llevaba seis años viviendo.

“Ven conmigo para ir por mi ropa”, le pidió a su mamá. Sin embargo, Martín llegó a la casa y se ofreció a llevarlas para cargar las prendas. Perla y su mamá accedieron y de regreso él se metió en un baldío y comenzaron a discutir.

María vio a su yerno enojado, se levantó y lo aventó. Martín le dio una cuchillada a Perla. “Déjala, déjala”, le gritaba la señora. “No, suegra, no se la voy a dejar a nadie”, respondía Martín. “Me la vas a dejar a mí. Se la vas a dejar a sus hijas”, le gritaba María. “Me vale, prefiero que me metan a la cárcel, pero a ella no se la dejo a nadie, la prefiero muerta”, respondió y la siguió apuñalando.

Perla gritaba en el piso y Martín la picaba. Después él empezó a golpear a su suegra. Ella daba de manotazos, sin lograr hacerle nada. “Cuando vi que mi hija no se movía, él se levantó y me amarró en un mezquite”, narra María.
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Martín le puso una camisa en la boca y la ató. “Vámonos, m’hija”, le dijo Martín a Perla, pero ella ya no se movía. Entonces el hombre se subió al carro y dijo que lo esperaran, que regresaría. María logró desenredarse y salió a pedir ayuda, pero fue demasiado tarde.

Días después, Martín fue detenido y actualmente está preso. Su caso sigue en proceso y es juzgado por feminicidio. María refiere que habían manejado una posible sentencia de 28 años, pero la familia de él apeló.

Será hasta el próximo 17 de marzo cuando se fijen los años que Martín pasará tras las rejas.

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