Era su primogénito y le enseñó todo.
Era el heredero natural para sucederlo como representante de sindicatos en el ayuntamiento de Cuernavaca, fábricas y de un grupo de vendedores ambulantes, pero un sicario truncó el plan de vida trazado por Roberto Castrejón Campos.
Su hijo Roberto Castrejón, de 28 años, seguía sus pasos, realizaba funciones de representante sindical, estaba afiliado a la Federación de Trabajadores de Morelos (FTM), filial de la CTM, pero su tarea de mayor riesgo era la defensa de los comerciantes ambulantes del zócalo de Cuernavaca, porque había otro grupo que disputaba los mismos espacios: el Nuevo Grupo Sindical (NGS).
Con Roberto comenzó a trabajar su hermano menor Rafael, quien lo acompañaba ayer cuando un hombre disparó contra ellos.
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