Muere Citla, el ángel de la montaña

El reconocido can que se “pegaba” al andar de los alpinistas en el Pico de Orizaba, murió hoy, debido a complicaciones por un tumor en su hígado

Foto: Especial
Estados 28/09/2017 14:36 Edgar Ávila / Corresponsal Xalapa, Veracruz Actualizada 17:54
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Citla, el perro conocido como el Ángel Guardián de la Montaña, falleció la mañana de hoy, debido a complicaciones por un tumor en su hígado.

Al can, que habitaba en el Pico de Orizaba, la montaña más alta de México, se le detectó un tumor en el hígado que provocó retención de líquidos y un cuadro de anemia, por lo que desde hace una semana era tratado medicamente.

Sin embargo, no respondió a los tratamientos y la mañana de hoy pereció Citla, quien desde hacía años vivía en el Pico de Orizaba, donde se refugiaba en la caseta de vigilancia en el Gran Telescopio Milimétricoa 4 mil metros sobre el nivel del mar; en la Cueva del Muerto a cuatro mil 200 metros; y en la parte alta de la montaña a cuatro mil 660 metros.

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La querida mascota, considerada uno de los mejores alpinistas de México, se "despidió" en sus redes sociales de sus seguidores con un emotivo mensaje.

"Grrrrrr guauuuu ya vamos llegando a la cumbre más alta Diosito me llamo, amigos… voy re  contento.. y quiero que ustedes también lo estén… guauuuuuu me llevo muchísimo amor.... desde aquí los veo. Grrrr", escribieron en la cuenta oficial de Facebook.

El presidente del Club Alpino Mexicano delegación Ciudad Serdán (Puebla) y su cuidador, Hilario Aguilar Aguilar, había reportado horas antes  que el higado del can ya no respondía y que tenía líquidos en sus pulmones, por lo que era inminente su deceso.
 

Su edad exacta se desconocía y la leyenda contaba que un albañil contratado –como muchos más- para construir parte del Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano que se encuentra a un costado del Pico de Orizaba, lo llevó a la montaña para que le hiciera compañía.

Los relatos recuerdan que desde entonces el perro se “pegaba” al andar de los alpinistas, a quienes seguía en su viaje a la inmensidad de esa zona y se convirtió en el guía de la montaña y en el ángel guardian de las personas que subían al techo de México.

Por las condiciones en las que el can vivió durante más de ocho años en la montaña, su corazón creció más allá del tamaño normal.

cfe

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