El fallido desalojo en la carretera Panamericana, en las inmediaciones del poblado El Aguaje, dejó dos policías muertos y 28 lesionados, algunos por impacto de bala, informó la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC).

De acuerdo con el reporte, los agentes acudieron con equipo antimotín y desarmados, acompañados de elementos de la Comisión de Derechos Humanos a desbloquear la vía. Fueron agredidos con armas de fuego, piedras y palos, provocando la muerte de dos agentes —uno estatal y otro municipal—, así como lesiones en otros 28. Nueve permanecían hospitalizados, entre ellos una mujer, aunque su estado de salud se reportaba “estable y fuera de peligro”.

Durante la refriega, un camión de la SSyPC fue quemado por los inconformes, quienes superaron en número a los policías.

El gobierno de Chiapas condenó el ataque. Subrayó que los agentes “acudían desarmados” a desalojar a indígenas tzotziles.

Juan Carlos Gómez Aranda, secretario de Gobierno, consideró: “Ninguna inconformidad justifica el uso de la violencia y mucho menos privar de la vida a servidores públicos, que lo único que buscaban era habilitar el paso en una vía de comunicación de alto aforo vehicular”.

Acusó que los indígenas no han querido dialogar y subrayó que ante la negativa al diálogo “se recurrió a la fuerza pública para retirar a los manifestantes de manera pacífica, pero fueron emboscados y agredidos de manera cobarde”.

Los indígenas tzotziles de la comunidad El Aguaje, del municipio de San Cristóbal de las Casas, acusaron a Gómez Aranda de “marginarlos e ignorarlos”, en la búsqueda de encontrar una solución al problema que persiste en el centro turístico de Rancho Nuevo.

En la víspera, los indígenas desbloquearon la carretera y aceptaron dialogar con los funcionarios del estado.

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