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"Nos dicen que para qué los llevamos a terrazas si lo único que ven son las lonas", comentó una mujer quien desde la Catedral buscaba que comensales subieran a las terrazas.
Desde que inició el plantón de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), las tardes dejaron de ser la misma en el centro: ahora comerciantes ambulantes y visitantes tienen que convivir entre lonas y lazos.
Sin embargo, calles como 16 de Septiembre, Madero, 20 de Noviembre, continúan pobladas, transitadas.
Los trabajadores intentan llevar clientes a los negocios en medio de las casas de campaña. Nadie se voltea a ver, nadie dirige una mirada a los maestros. Todos siguen a sus pasos, haciendo filas para poder salir de la calle Madero, o ingresar.

La apropiación del espacio público por parte de la CNTE roza ya lo grosero. Algunas de las casas de campaña están vacías, no se ven maestros ya.
En otras, los docentes descansan con los pies descalzos. El sol y las lonas aumentan la temperatura al interior.
"No hay paso, solo por los portales", se lee en un letrero, pero en los portales la gente va paso a pasito.
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A esto se suma la actividad comercial, con diableros trasladando cajas en espacios tan reducidos que parece imposible pasar, aunque terminan por lograrlo.
Los restaurantes se ven poco concurridos, la gente no ha dejado de llegar al primer cuadro sin importar que este el plantón.

afcl/cr
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