23 | MAR | 2019
Los colchones distribuidos por el gobierno de Sinaloa a damnificados por la tormenta tropical 19-E fueron reconstruidos en Jalisco con materiales usados. Foto: CORTESÍA

Colchones para damnificados de Sinaloa no eran nuevos, dicen trabajadores

20/10/2018
04:22
Raúl Torres / Corresponsal
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En talleres de Guadalajara no fabricamos; reparamos: trabajadores; dicen conocer a quien vendió piezas usadas al gobierno de Sinaloa

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Guadalajara.— En el oriente de Guadalajara, la noticia de los colchones en mal estado vendidos por un proveedor de esta ciudad a un funcionario de Sinaloa se esparció como pólvora, pues saben que salieron de esta zona en la que abundan los talleres de reparación de colchones, pero, sobre todo, porque conocen a la supuesta proveedora: Isabel Reyes Villanueva.

“Pero ella no vende las piezas, ella se dedica a vender fundas para los colchones”, dice el dueño de un taller en El Bethel que prefiere omitir su nombre “para evitar problemas”.

Desde una camioneta cargada con colchones rotos, viejos y sucios, un hombre le grita a manera de despedida: “No te hagas, has de haber sido tú, ya eres más buscado que El Chapo”; el dueño del taller sonríe incómodo y levanta la mano para despedirse de su proveedor.

“Por aquí —en las colonias El Bethel y Jalisco— hay muchos talleres, mucha gente se dedica a esto, no fabricamos; reparamos colchones, pero tampoco es que los dejemos así nomás”, comenta.

A unas tres cuadras de ahí, sobre la banqueta, las estructuras desvencijadas de alambrón y resortes retorcidos que se apilan en la banqueta son el único anuncio de otro taller de reparación de colchones; ahí la historia se repite y el dueño dice saber quién es Isabel Reyes, pero que no tiene contacto con ella porque él le compra las fundas a un señor de Zalatitán, en el municipio de Tonalá.

“Yo sé que anda vendiendo fundas por los talleres de por aquí y la [colonia] Jalisco, creo que por ahí tiene su taller, tal vez si pregunta por allá”, dice.

Cerca del Periférico, en un tercer taller, lo mismo: saben de los colchones de Sinaloa, “los narcocolchones”, les dicen, sólo porque todo ocurrió en un estado estigmatizado por el narcotráfico antes de que ese problema se diseminara por todo el país; sobre Isabel Reyes, sólo la conocen “de oídas”.

“Oiga, pero yo creo que si le compraron a ella sí sabían que no eran colchones nuevos, aquí todos saben que los colchones que salen de aquí son reparados”, señala uno de los trabajadores del taller.

Tras detener al funcionario que compró colchones a la proveedora tapatía, las autoridades de Sinaloa filtraron un domicilio de la calle Hacienda de la Calera, en la colonia El Bethel, pero el número 2845 no existe.

La calle Hacienda de la Calera inicia en el cruce con la calle Betania, en El Bethel, y desde ahí cruza toda la colonia, sigue por la Heliodoro Hernández Loza y llega hasta Oblatos, en esta última la numeración se acerca a la proporcionada por las autoridades sinaloenses, el 2847 corresponde a una tortillería, la siguiente finca tiene un portón metálico, pero no hay número, la casa de un lado ya ostenta el 2404.

En el portón nadie responde: “Ahí vive una señora con sus dos hijas, salen temprano y llegan tarde, trabajan todo el día, ya han venido varias personas a buscarla, de la tele también, pero no está; yo creo que no es la que buscan, ese nombre no me suena y tiene apenas como dos meses viviendo aquí, antes vivían unos tamaleros”, dice el joven que atiende la tortillería mientras limpia la máquina, porque es hora de cerrar.

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