Tapachula.— Con los pies lastimados, deshidratados y un gran desgaste físico por la caminata de hace cinco días, los integrantes de la caravana migrante denominada Génesis continúan su viaje a la Ciudad de México pese a que el Instituto Nacional de Migración (INM) la ha ido desmantelando.

El contingente de 800 personas, provenientes de Haití, Cuba, Colombia, Venezuela, Honduras, El Salvador y Guatemala, abandonó esta ciudad fronteriza el martes 24 de marzo por la noche, debido a que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) ha tardado hasta un año en responder a sus solicitudes de refugio. La caravana migrante descansó en el municipio de Mapastepec, a unos 100 kilómetros de Tapachula, y a las seis de la tarde de este domingo continúo su camino hacia Pijijiapan, en la región Istmo-Costa.

Según la organización Madre Tierra, hombres y mujeres ya presentan desgaste físico, deshidratación, lesiones de primer grado en los pies e infecciones estomacales.

Las personas en movilidad denunciaron que Migración está deteniendo a las familias que se retrasan, así como a hombres y mujeres que ya no pueden caminar por las lesiones en los pies.

Indicaron que su objetivo es llegar a la capital del país en busca de mejores condiciones de vida y agilizar sus trámites de refugio.

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