Acusan que calera enferma a pueblo de Chiapa de Corzo

El humo y el polvo, que penetra en  las viviendas, pozos y huertos, se  expanden a los  afluentes, mantos freáticos y se empozan en las aguas del río Grijalva, que recorre diversos municipios chiapanecos antes de desembocar en Tabasco
Calera enferma a pueblo de Chiapa de Corzo
Foto: Especial
10/02/2018
19:33
Oscar Gutiérrez / Corresponsal
Ribera Cahuaré, Chiapas
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Pobladores de Ribera Cahuaré, comunidad de Chiapa de Corzo, se declararon en resistencia pacífica permanente contra la empresa Cales y Morteros del Grijalva, asentada desde más de 50 años en  terrenos del parque nacional Cañón del Sumidero, considerada una de las principales fuentes de contaminación ambiental en esa zona de biodiversidad, que enferma “y mata” a los lugareños.

 Las familias agremiadas en la organización “Salvemos al Cañón” exigen el cierre de la fábrica, o su traslado fuera de esta región del centro chiapaneco, debido a los crecientes daños de sus emisiones químicas que vulneran la salud  y enferma a los habitantes de enfisema pulmonar y cáncer, entre otros padecimientos.

El humo y el polvo, que penetra en  las viviendas, pozos y huertos, se  expanden a los   afluentes, mantos freáticos y se empozan en las aguas del río Grijalva, que recorre diversos municipios chiapanecos antes de desembocar en Tabasco.

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Las protestas que exigen la clausura de la calera iniciaron en 2002; después de varias reuniones  con directivos de la empresa, autoridades del ramo y vecinos, lograron que hace cuatro años la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural clausurara los trabajos de extracción en el banco de piedra.

Los lugareños expresaron que el cierre de esa área puso fin a las explosiones extractivas, pero quedaron los ruidos de trituración y transportación de rocas. “Desde entonces autoridades de los tres niveles de gobierno se desentienden y dan largas al problema; son negligentes y omisas”, acusaron.

 Laura Santiago, habitante de la comunidad, alertó que los químicos expelidos y los residuos de cañerías que fluyen al Grijalva, fueron“ la causa del deceso de vecinos,que fallecieron de “cáncer gástrico y enfisema pulmonar”.

 Familiares, parientes y amigos recuerdan a quienes fallecieron en  los recientes seis años por “cáncer gástrico y enfisema pulmonar”: Arminda Anaya, Carmen Villatoro, Bellanery Hernández , Sebastián Hernández y Susana Pérez.

La contaminación agudiza cuadros crónicos de alergias respiratorias, con mayores estadísticas en niños y adultos de la tercera edad. “ Una persona por cada familia, de las 2 mil  personas que habitan la comunidad padece alguna enfermedad, por el monstruo de cal que  tanto nos afecta”, refiere Laura.

Ribera Cahuaré  tiene más 70 viviendas y escuelas  fisuradas por las explosiones del banco de piedra, antes de su clausura, en 2014.

 La comunidad enfrenta la contaminación diaria, que en ocasiones, como ocurrió a  mitad de la semana pasada, fue cubierta por un manto de polvo durante tres días consecutivos.

A los daños y perjuicios, denunciaron los afectados, se agrega el incumplimiento normativo de la empresa integrante del Grupo Monclova, que carece de estudios de impacto ambiental y permiso de uso de suelo.

Un estudio del Instituto de Geofísica de la UNAM advirtió de “fracturas y desprendimientos de rocas” en una de las paredes de la entrada del Cañón del Sumidero, anexo al puente Belisario Domínguez, debido a la actividad industrial, advirtieron.

Claribel Pérez Anaya, dijo que la calera no representa ni ha sido una fuente de desarrollo económico ni de ingresos dignos para la población, dedicada al comercio, la pesca, el turismo, el transporte y la agricultura.

En la fábrica trabajan actualmente 12 personas de la localidad,  quienes reciben salarios mínimos y prestaciones sociales mínimas.

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María Jiménez Pérez denunció   que las emisiones de Cales y Morteros del Grijalva enferman de los pulmones a sus hijos menores Jorge Eduardo, Criseida Marisol y Marco Antonio, en quienes cada mes gasta por consultas y medicamentos 4 mil pesos.

Emmanuel tiene 2 años y ya padece bronquiolitis. “Es una maldición vivir al lado de la calera” lamenta su madre, la maestra Gladys.

Maribel Ramos padece sinusitis crónica, y hace dos años le diagnosticaron “manchas negras en los pulmones”. Ahora, como una parte de la población, “vivo pegada a un inhalador para que no me falte el aire”, afirma.

agv

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