
NUEVA YORK (AP) — Familiares, amigos y admiradores se reunieron en Nueva York la mañana del lunes para rendir homenaje a Willie Colón, el arquitecto de la salsa urbana nominado al Grammy y activista social que murió el mes pasado a los 75 años.
Se celebró una misa fúnebre pública en la Catedral de San Patricio, en el centro de Manhattan, tras un fin de semana de velatorios privados y públicos. Su entierro será privado.
El trombonista, compositor, arreglista y cantante, nacido como William Anthony Colón Roman, murió el 21 de febrero. La causa no se anunció públicamente. Su familia informó que falleció en paz, rodeado de familiares, en el Hospital New York Presbyterian en Bronxville, Nueva York, al norte de la ciudad de Nueva York. Según el programa oficial del funeral, le sobreviven su esposa desde hace 49 años, Julia Colón Craig; sus cuatro hijos, William David (Rose) Colón, Adam Diego Colón, Alejandro Miguel (Nell) Colón y Patrick Antonio Colón; su hermana, Isabell (Michael Johnson) Breston; seis nietos, tres bisnietos y muchos sobrinos y sobrinas.
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“Mientras lamentamos su ausencia, también celebramos el regalo atemporal de su música y los recuerdos entrañables que vivirán para siempre”, manifestó su familia en un comunicado.
El funeral se transmitió en directo en la página de YouTube de la Catedral de San Patricio.
La misa, las lecturas y las canciones se realizaron tanto en español como en inglés. A continuación, algunos momentos destacados.
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Homenajes cariñosos de familiares y amigos
Diego Colón, uno de los cuatro hijos de Willie, pronunció el primer elogio fúnebre. “Dejó una sombra gigantesca”, dijo. “El mundo entero cambió con su música… quienes de verdad lo conocieron cambiaron con su amor”.
Alejandro Miguel (Nell) Colón, otro de sus hijos, tomó la palabra después y señaló que Willie Colón siempre soñó con que su funeral se realizara en la célebre Catedral de San Patricio. “Lo logramos”, afirmó.
Bromeando sobre el activismo político de su padre y su apoyo a las fuerzas del orden, le comentó al público que, cuando era niño, solía decirle a la gente que su papá era “mitad cantante y mitad policía”, y añadió que lo último que comió fue un pequeño trozo de chocolate negro con frambuesa.
“Gracias a ti, todos nos mantenemos más erguidos”, concluyó.
“En realidad aprendí qué era el trombón gracias a él”, bromeó el obispo Joseph A. Espaillat en su homilía, antes de añadir que Colón era un hijo del Bronx, o de Puerto Rico, pero que “lo más importante es que es un hijo de Dios. Y por eso estamos reunidos aquí hoy”.
“Este es un momento muy importante”, continuó. “Espero que todos se vayan hoy con la esperanza de que esto no es el final”.

Celebración a un legado
Colón nació en el distrito del Bronx, en la ciudad de Nueva York, produjo más de 40 álbumes que vendieron más de 30 millones de copias en todo el mundo y colaboró con una amplia variedad de artistas, incluidos Fania All Stars, David Byrne y Celia Cruz.
Fue nominado a 10 premios Grammy y a un Latin Grammy, y era conocido por canciones como “El gran varón”, “Sin poderte hablar”, “Casanova”, “Amor verdad” y “Oh, qué será”.
Su mánager, Pietro Carlos, escribió en redes sociales que Colón no solo cambió la salsa, sino que también “la expandió, la politizó, la vistió con crónicas urbanas y la llevó a escenarios donde antes no se había escuchado”.
Colón también fue un líder comunitario que luchó por los derechos civiles, principalmente en Estados Unidos. Además incursionó en la política y se desempeñó como asistente especial de los alcaldes de la ciudad de Nueva York David Dinkins y Michael Bloomberg. En 1994, perdió su desafío contra el entonces representante Eliot Engel en las primarias demócratas.
melc
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