
Pedro Torres fue el que convenció a Luis Miguel de cortarse su larga e icónica cabellera para el videoclip de “La incondicional”, pero también fue el que contrató a Guillermo del Toro para hacerle los ojos amarillos de “Diana Salazar” para los show de Lucía Méndez y el que aceptó el reto de atisbar en la vida privada de las personas con “Big Brother”.
El productor fue el innovador que se atrevió a filmar comerciales mexicanos en Europa; destinar días de rodaje para videoclips que realmente contaban una historia acompañando a la canción y quien, sin temor de decirlo, consumió alucinógenos desde los 13 años.
Todo mundo, en los 80s y 90s, quería trabajar con él justo por la loquera y atrevimiento a hacer cosas nuevas.
Fue acólito y monaguillo porque pensó en su juventud que podía ser padre. Pero en 1969 asistió al festival de Woodstock y ahí vio a Janis Joplin y Jim Morrison y se dio cuenta que el entretenimiento era lo suyo. Después, a inicios de los 70s, decidió irse a estudiar cine a Inglaterra y todo cambió.
Pedro fue hijo de un empresario importante en Saltillo y su abuelo tenía en casa un estudio de revelado de una importante compañía fotográfica.
“Por eso digo que lo traigo en la sangre”, dijo en una entrevista a Isabel Lascuarin en el programa Abre la caja de youtube.
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Tras su regreso de Europa fue a buscar a los Estudios Churubusco. Por suerte, mientras esperaba, salió un hombre barbudo que, desesperado, buscaba un camarógrafo. Era Epigmenio Ibarra, a la postre productor de teleseries como “Nada personal” y “Las Aparicio”, quien junto con el cineasta Felipe Cazals (“Canoa”) estaban por viajar al Norte del pais para documentar una huelga de patrones, no de trabajadores.
Poco después armó su agencia y con ayuda de un tío que tenía una compañía de vinos y la tarjeta de crédito de su papá, consiguió algunas campañas y compró equipo propio, algo que no se estilaba en ese momento y, por ende, podían ofrecer cosas más baratas pues no debían rentar cámaras.
Era un tiempo en que los comerciales duraban a estar un año en el aire, por lo que las agencias destinaban mucho dinero. Fue Pedro el de la idea de un caballo blanco y carreta para la marca Domeq.
Y en 1987, luego de hacer los promocionales de MTV, fue su entrada a los videoclips luego de que Emmanuel le dijera que lo quería para “Solo”, coincidiendo con un proceso de divorcio que estaba pasando.

“Emmanuel no supo que lo vestí con mi ropa y que toda la utilería era lo poco que yo había sacado de mi casa, así que fue una catársis para mi”, recordó Torres.
El video, hecho con cámara de cine, se estrenó en “Siempre en domingo” convirtiéndose en fenómeno. Y ahí fue presentado el realizador, lo que dio popularidad.
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Lucía Méndez, Amanda Miguel y Pandora siguieron en fila y, por supuesto, Luis Miguel. Lusito Rey, padre del “Sol”, fue quien lo recomendó para hacer “Cuando caliente el sol”.
“Hice como mi primer reality. Alquilé dos pisos y nos metimos ahí todos, casi todo lo que estábamos haciendo, lo estábamos viviendo”, apuntó.
Con “La incondicional” logró permiso en el Colegio Militar, con la condición de llegar y filmar temprano para no interferir con las actividades de los cadetes.
“Le dije a Luis Miguel que sería bueno porque podría ayudar, le dije que tenía que cortarse el cabello y no quería. Lo que hicimos fue cortarle los lados y, si se dan cuenta, tiene como una chongo atrás, porque el estaba en conciertos y respetaba su imagen”, contó en alguna ocasión.
A Del Toro lo conoció cuando, atrevido, aceptó producir el show nocturno de Lucía Méndez y ella quería una parte como “Diana Salazar” con ojos amarillos.
“Pregunté quien los hacía y era él. Él fue quien hizo unos pupilentes maravillosos, le gustaba mucho el terror”, apuntó Torres en otra ocasión.
Con “Big Brother” se convirtió quizá en la figura más mediática de este siglo. Pero no lo hizo solo, porque recorrió los países donde ya se habían producido otras versiones y reclutó a muchos de sus cerebros. Fue cuando, también, probó las mieles del rating, algo que no sabía porque los videoclips y comerciales carecen de eso.
“Dije: es maravilloso. En la final de la primera edición, el 63% de la gente con tv en México, la estaba viendo”, recordó.
“Mujeres asesinas” también contó con algunos aportes de él. Nadie quería quedarse fuera de ellas. Y entonces, Pedro lanzaba ideas.
“Ya cuatro actrices, entonces, que sean hermanas y maten”, decía para resolver.
rad
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