Pareciera que la calidad de vida a la que acceden los cantantes de k-pop tiene un alto costo porque los IDOL son preparados desde corta edad para ser influyentes y destacados dentro de la esfera musical.

“Los niños son inscritos en las academias en las que prácticamente viven, reciben clases de baile, de canto y son sometidos a cirugías para modificar sus características físicas, a trato psicológico para aguantar el ritmo de las giras. Cuando el mánager cree que están listos los lanza y los cinco años siguientes el representante se queda con casi todas las ganancias”, declara Rocha.

La antropóloga social considera que los IDOL no se pertenecen a sí mismos porque tiene que obedecer todo lo que su mánager diga por el “bien del grupo”, nadie puede opinar si la falda que están usando es muy corta o si los atuendos no les agradan a los cantantes porque tienen un contrato firmado.

Los suicidios son, de acuerdo con la también investigadora, motivados por las presiones sociales, pero también por las presiones a las que los cantantes de k-pop son sometidos desde su núcleo de trabajo.

“Ellos lidian con muchas cosas que los hacen sentir que no se pertenecen y que no tienen decisiones propias. El suicidio en el k-pop está relacionado con la presión de afuera y de adentro, pues no pueden cambiar lo que son, se cansan, pero por su contrato no pueden salir, porque dañan la imagen del grupo y la reputación de su familia”.

De esta forma, agrega Rocha, encuentran en el suicidio la forma de escapar de lo que tienen que enfrentar; quitarse la vida está asociado con la dignificación de la familia.

Si te suicidas, la culpa es tuya y tu familia queda impune, porque quitarle la dignidad a los tuyos es lo peor que puedes hacer en esa sociedad.

Nayeli Rocha considera que el k-pop es una vertiente de la industria cultural coreana que está empapada de un fenómeno social que va más allá del género musical, porque el suicidio, para ella, no es exclusivo de los pertenecientes a la música coreana sino que es un acontecer social al que los jóvenes se ven sometidos día tras día, buscando un lugar respetable dentro de la sociedad para así no deshonrar a sus familias.

“Los suicidios no son sólo algo del k-pop, son una condición social del estrés que generan en los jóvenes para tener un rol social específico y lo que ellos llaman éxito”.

A pesar de los suicidios que envuelven al k-pop el género sigue creciendo en nuestro país, los conciertos son sold out la mayoría de las veces; el año pasado el grupo TWICE tuvo presentación en la Arena Ciudad de México y agotaron los boletos en un día.

Los intérpretes coreanos comienzan a cantar covers de canciones en español como “Sabor a mí”, pues, indica Rocha, el mercado de la industria cultural coreana se encuentra en Latinoamérica.

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