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En el musical Jesucristo Superestrella ningún actor siente que su papel sea secundario. Tal es el caso de Erik Rubín, quien interpreta a Judas y piensa que nació para hacer este papel.

El ex Timbiriche es el único actor que también estuvo en la puesta en escena de 2001.

“Me siento muy afortunado de poder interpretarlo nuevamente, es un personaje emblemático con el que puedo utilizar este bagaje y experiencia de todos estos estos años”, comparte.

Gracias a la madurez, Erik piensa que ahora el público verá en su personaje un lado más humano y menos villano, algo que ha estado trabajando a profundidad con el director de escena Nick Evans.

“Jesucristo Superestrella fue un parteaguas en mi carrera, más allá de los premios y los reconocimientos es una obra, un personaje que me hizo crecer, que me motivó a prepararme y a ser mejor, a superarme, y ahora es un reto superar el trabajo que hice la vez anterior, pero me siento renovado y completo interpretando ahora este papel”.

Rubín, además, coproducirá con Alejandro Gou este musical de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, lo que significa un sueño cumplido para el ex Timbiriche.

“Quería que fuera algo parecido con la puesta de 2014 que vimos en Londres, que es una versión arena y para eso necesitábamos hacerlo con figuras, entonces en ese momento comencé a pensar con quien podría ser; ha sido un privilegio trabajar con cantantes que han marcado mi vida”.

Leonardo de Lozanne es Pilatos, un personaje que considera incomprendido porque tenía un puesto de autoridad.

“Era una persona con mucho poder y de pronto encuentra en Jesús un poder que desconoce y le intriga, personalmente prefiere no matarlo, pero por otro lado tiene que quedar bien con sus superiores; entonces pensamos que era más interesante darle al público esta sensación de que les de casi lástima al típico tirano que te enoja, nuestro reto es eso”.

Como todo ser humano, el vocalista de Fobia asegura haber sido juzgado muchas veces, pero también acepta que él ha juzgado lo que cree injusto, porque la mayoría de veces se hace sin conocer lo que hay detrás.

Para Kalimba no existe personaje pequeño, por lo que piensa que Simón dejará huella en las pocas intervenciones que tiene durante el musical porque representa a todos aquellos que sienten que debe haber un cambio.

“Creo que fui en rebelde, porque un rebelde es el que va en contra de las cosas por ninguna razón; pero un revolucionario es una persona que también puede oponerse pero tiene un propósito”.

El papel de Herodes le corresponde a Enrique Guzmán, quien se siente muy identificado: “Herodes soy yo”, expresó firme, aunque aceptó el papel porque lo ve como un gran villano.

Cuando se le pregunta si cree en los milagros, simplemente responde: “No he tenido la oportunidad de ver ningún caso milagroso, pero espero verlo”.

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