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El gigante Facebook sería uno de esos casos de evasión fiscal de empresas extranjeras que operan en México.
El miércoles recordábamos el caso de Primero Mining Corp., una minera canadiense que subvaluó los precios de transferencia de la plata que vendió, nada más ni nada menos que, con la autorización de Luis Natera Niño de Rivera, Administrador Central de Fiscalización de Precios de Transferencia del Sistema de Administración Tributaria (SAT).
La minera canadiense —que explota oro y plata en la Mina de San Dimas en la frontera de Sinaloa y Durango— vendió plata a precios inferiores a los del mercado a fin de generar ‘pérdidas’ en su contabilidad y así solicitar devoluciones de impuestos al SAT por 22.2 millones de dólares en 2012. Mientras que en 2011 había pagado 20.6 millones de dólares menos en impuestos, gracias a la autorización que recibió del SAT para aplicar menores precios
de transferencia.
El asunto se conoció cuando la canadiense tuvo que informar a la Bolsa de Valores de Toronto sobre las operaciones autorizadas por la agencia fiscal mexicana, lo que generó un repunte en el precio de sus acciones, evidenciando la manipulación de los precios.
Afortunadamente en este caso, la secretaría de la Función Pública sancionó al funcionario del SAT, quien resultó ser hermano del representante de la minera, el abogado Christian Natera; caso —por cierto— que aún deberá resolver la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Pero el asunto de Primero Mining Corp. es sólo la punta del iceberg de múltiples casos de evasión y elusión fiscal de empresas multinacionales —como lo escribíamos este miércoles— que no sólo ocurren en México.
A principios de julio de este año la agencia de recaudación de impuestos de Estados Unidos (IRS, por sus siglas en inglés) reveló que está investigando a Facebook por haber subvaluado los derechos de propiedad de la plataforma digital que explota fuera de Estados Unidos y Canadá y que en 2010 vendió a Facebook Ireland Holdings, su filial.
Evidentemente que esta operación que realizó el gigante del mundo digital, que preside su ya mítico fundador Mark Zuckerberg, tuvo como propósito reducir el pago de impuestos de por lo menos una tasa de 35% que pagan las sociedades en Estados Unidos, a 12.5% de Irlanda.
La investigación del IRS ha derivado en una demanda del Departamento de Justicia de Estados Unidos ante una Corte Federal en San Francisco, a fin de obligar a la empresa a mostrar toda la documentación relativa a la determinación del precio —que realizó su asesor fiscal Ernst & Young y que las autoridades fiscales consideran muy bajo— y a la cesión de los derechos a la filial irlandesa.
Aunque Facebook negó haber cometido irregularidad alguna en esta operación, la demanda continúa su curso y habrá que seguirla de cerca por las consecuencias que podrían derivarse en contra de Facebook.
Eso en EU, pero ¿y qué pasa con Facebook en México?
Porque aquí la filial del gigante de las tecnologías, radicada en Irlanda, vende publicidad —como en buena parte del mundo fuera de Estados Unidos y Canadá—, a través de un contrato obligatorio que se lee en su plataforma de internet.
En el contrato, Facebook asienta que es responsabilidad del contratante pagar los impuestos que correspondan por la contratación de los anuncios publicitarios, por lo que la empresa de tecnologías no paga impuestos en México. Y es que Facebook se acoge al concepto de ‘beneficios empresariales’ establecido en el tratado para evitar la doble tributación entre México e Irlanda.
Sin embargo, la contratación de publicidad a un residente en el extranjero sí está contemplada como objeto de gravamen en la Ley del Impuesto sobre la Renta, por lo que no aplicaría el concepto de ‘beneficios empresariales’ que señala el tratado para aquellos asuntos ausentes en la ley local, o que no están regulados específicamente en el tratado.
Tanto Google como Facebook —en tanto poderosos jugadores del mercado publicitario que han establecido mecanismos y reglas novedosas en sus mercados— ya han sido (y son actualmente) objeto de investigación por las autoridades fiscales y de competencia europeas —específicamente en Francia—, por lo que Google decidió establecer una compañía en México y facturar a sus clientes a nombre de esa compañía.
Pero Facebook no lo ha hecho y sigue facturando la contratación de sus servicios publicitarios desde su filial en Irlanda, sin pagar impuestos en México.
Nos preguntamos si el SAT está investigando el caso, si el asunto es o no procedente para las autoridades fiscales mexicanas y, de serlo, si existe algún trato impositivo diferenciado para Facebook.
Aristóteles Núñez tiene la respuesta.
Twitter:@SamuelGarcia
COME-mail:samuel@arenapublica.com
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