Bajo el manto de Salinas

Raúl Rodríguez Cortés

En septiembre de 2012, cuando el entonces secretario de Gobernación Alejandro Poiré apadrinó ese año a los graduados del ITAM, recordó la lucha por el Consejo de Alumnos de su Alma Mater, que primero perdieron (1989) y después ganaron (1990), dos grandes amigos de la carrera de Economía: José Antonio Meade, entonces secretario de Hacienda, y Luis Videgaray, su sucesor y predecesor años después.

La declaración de Poiré, en ese momento emotiva trivialidad, hoy cobra central importancia, pues esos dos amigos, que lo siguen siendo, buscan ahora otra presidencia, la de la República.

La cabeza de esa hidra está en la consultora Protego Asesores, reconvertida después en Evercore Casa de Bolsa, presidida por quien había sido el secretario de Hacienda de Carlos Salinas de Gortari, el doctor Pedro Aspe Armella, principal operador del primer paquete de reformas económicas privatizadoras y cerebro del modelo económico-político propuesto por Enrique Peña Nieto.

Con el paso del tiempo, Videgaray llegó a ser socio de su maestro Aspe y conformó un grupo que hoy, aun en su ausencia formal del gabinete, le rinde cuentas a él, a su amigo Meade, a Aspe y, por supuesto, a Salinas, manto protector de todos.

Vea usted este breve recuento de personajes en el poder vinculados al salinismo:

Claudia Ruiz Massieu, primero secretaria de Turismo del actual gobierno y ahora de Relaciones Exteriores. Ella es sobrina de Salinas, hija de su hermana Adriana, y a pesar del desplazamiento de que fue objeto en la organización de la visita a México de Donald Trump, sus lamentables resultados, de los que habría advertido, la reposicionaron en el grupo y en sus aspiraciones.

Pedro Joaquín Coldwell, actual secretario de Energía y operador de la reforma energética, fue director de Fonatur y secretario de Turismo durante el gobierno de Salinas. Cuando Luis Donaldo Colosio fue asesinado en marzo de 1994, se le llegó a mencionar como posible candidato presidencial sustituto.

Rosario Robles Berlanga, primero secretaria de Desarrollo Social del actual gobierno y ahora titular de la Sedatu. Aunque procedente de la izquierda, Robles tejió fuertes vínculos con Salinas cuando fue jefa de Gobierno sustituta del Distrito Federal entre 1997 y 2000. La relación se fortaleció a través de quien fuera su pareja, el empresario de origen argentino Carlos Ahumada, protagonista central de los video escándalos contra López Obrador. En su libro Derecho de réplica, Ahumada cuenta cómo Salinas cultivaba la ambición de Rosario y recuerda la ocasión en la que el ex presidente le puso en su casa la banda presidencial.

Aurelio Nuño, secretario de Educación, parte del poderoso grupo itamita de Videgaray, Meade y Aspe.

Mikel Arriola, ex comisionado de la Cofepris y hoy director del IMSS, también parte del grupo de economistas del ITAM.

José Antonio González Anaya, hoy director de Pemex, concuño de Salinas de Gortari. Las esposas de ambos son hermanas.

Emilio Gamboa Patrón, líder del PRI en el Senado, pieza central desde la secretaría particular de Miguel de la Madrid, en la postulación de Salinas. Con él cerró paso a quien fuera su principal contrincante por la candidatura presidencial priísta, Jesús Silva Herzog. Desde la oficina de Gamboa en Los Pinos se redactó la renuncia del afamado diamante negro.

Enrique Ochoa Reza, presidente del PRI, cercanísimo al ex secretario Videgaray.

Y Héctor Gómez Barraza, ex director del Fonatur y hoy secretario de Acción Política del tricolor, ojos y oídos de Gamboa en el partido.

Todas esas son piezas que mueve Salinas de cara a la sucesión presidencial de 2018 y que en principio respalda a la dupla Meade-Videgaray, aunque éste último sea un ausente tan presente como el mismo ex presidente.

Un simple repaso en este país de corta memoria y largo olvido.

INSTANTÁNEA. SEGUNDA VUELTA. Dicen los que saben que de la oficina de César Camacho, líder de los diputados del PRI, salió una propuesta para aprobar en este período de sesiones la segunda vuelta electoral. El documento habría sido muy bien recibido por el líder del PAN, Ricardo Anaya, quien tiene detrás al también aliado del salinismo Diego Fernández de Cevallos. Con esa herramienta, no sólo evitarían que hubiera más gobiernos débiles respaldados por tercios, sino que facilitarían una alianza de facto para derrotar a López Obrador. Así de alarmantes están para el PRI las encuestas de preferencias electorales realizadas por el Cisen.

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@RaulRodriguezC

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