¿Qué pasará el martes?

Octavio Islas

#LaVozDeLosExpertos

El martes 8 de noviembre se llevará a cabo la quincuagésima octava elección presidencial en Estados Unidos. Las elecciones son indirectas. Los ciudadanos elegirán a los 538 miembros del colegio electoral. El voto de los compromisarios electos es el que en realidad definirá a los próximos presidente y vicepresidente de la Unión Americana.

A unos días de la celebración de los comicios, los dos principales candidatos –Hillary Clinton, del Partido Demócrata, y Donald Trump, del Partido Republicano- prácticamente se encuentran empatados, así que el pronóstico es reservado.

Una de las principales debilidades de Hillary Diane Rodham Clinton, primera mujer que figura como candidata a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata, fue el torpe manejo de sus cuentas de correo electrónico cuando fungió como la secretaria de Estado, de 2009 a 2013, durante la primera administración de quien todavía es el presidente Barack Obama.

En la recta final de las campañas, a once días de la celebración de las elecciones presidenciales, James Comey, jurista republicano, y director del FBI, anunció la reapertura de la investigación sobre el servidor privado que empleó Hillary Clinton cuando se desempeñó como secretaria de Estado.

De acuerdo con Comey, la investigación realizada al ex congresista Anthony Weiner, quien fue pareja de Huma Abedin, asesora de Clinton, permitió encontrar nuevos mensajes de correo electrónico que permitirán saber si la candidata demócrata puso en riesgo la seguridad nacional.

Si en la última parte de su campaña presidencial, Hillary Clinton pretendía concentrar sus esfuerzos en conseguir el voto de los indecisos, el inoportuno protagonismo de Comey le ha puesto tras las cuerdas.

Hillary Clinton atribuía la filtración de sus correos electrónicos a la inteligencia rusa; sin embargo, el hack de Podesta, responsable de llevar decenas de miles de correos electrónicos de la campaña de Clinton a WikiLeaks, parece trabajo de los agentes de FBI.

El martes primero de noviembre, a una semana de la celebración de las elecciones, el FBI refrendó su condición de ariete electoral, al dar a conocer una investigación sobre el controvertido perdón 140 que Bill Clinton otorgó en su último día como presidente de Estados Unidos (el Pardongate), al acaudalado empresario Marcell David Reich (Marc Rich), quien en 1983 fue acusado por la Fiscalía de Nueva York, por evasión fiscal, fraude, rendir falso testimonio e infringir la llamada ley RICO.

Por todo lo anterior, el presidente Barack Obama, quien concluye su mandato con una elevada popularidad (54% según la reciente encuesta semanal de Gallup), se ha visto en la necesidad de intensificar sus esfuerzos para atenuar los efectos de lo revelado.

Obama recorre la Unión Americana y no pierde oportunidad para descalificar al candidato republicano Donald Trump: “El no es apto para ocupar la presidencia”. Si en las campañas presidenciales en México, en 2006, los opositores a Andrés Manuel López Obrador lo etiquetaron como “un peligro para México”, los enemigos de Trump amplifican la consigna, afirmándole como “un peligro para la humanidad”.

A diferencia de Felipe Calderón -quien en 2012 abandonó a su suerte a Josefina Vázquez Mota-, Obama no se desmarca de Clinton. Por el contrario opinó que es importante que las investigaciones del gobierno no se guíen por “insinuaciones” políticas. “Hagan por Clinton lo que hicieron por mí”, concluye.

Internet ha asumido un rol protagónico en el desarrollo de las campañas. Incusive, podrían resultar determinante en el resultado que arrojen las elecciones.

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