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El mito del mal: Javier Duarte

Luis Cárdenas

Cuando hablamos de un país que tiene a 16 de sus ex gobernadores en fuga, encarcelados o procesados y a otros tantos en vías de serlo, cualquiera de las hipótesis se vuelve válida

Enumero una lista de las múltiples hipótesis que han surgido en medios de comunicación y redes sociales, algunas contradictorias entre sí, sobre la aprehensión de Javier Duarte. Es importante señalar que ninguna de ellas ha sido confirmada:

1.— Duarte financió con miles de millones de pesos, mediante desvíos de recursos, las campañas del PRI en el año 2012, incluida la presidencial, por lo que ante la crisis de credibilidad del gobierno federal, y su cercanía con el ex gobernador, la captura fue pactada a cambio de beneficios en su proceso judicial y dejar casi intacta su fortuna.

2.— Duarte será usado en la campaña de 2018 para que declare que aportó financiamiento a Andrés Manuel López Obrador y dañar así la imagen del aspirante presidencial.

3.— La captura del ex gobernador es una estrategia del gobierno federal para obtener una mayor votación para el PRI en las elecciones de este año, particularmente en la elección del Estado de México, y de paso repuntar la imagen del partido para 2018.

4.— Duarte se entregó a cambio de que protegieran a su familia política, particularmente a sus suegros, a su cuñado y a su esposa, Karime Macías.

5.— Karime Macías y los suegros de Duarte lo traicionaron entregándolo a las autoridades a cambio de recibir inmunidad ante cualquier proceso judicial en su contra.

6.— Duarte fue avisado de su inexorable detención días antes y le fue concedido un último deseo antes de pisar la cárcel: ver a sus hijos.

7.— Alguien avisó a Duarte días u horas antes de su captura, ante el operativo de la Interpol y la Policía Nacional de Guatemala su escape fue imposible y terminó entregándose.

Seguramente se quedan en el tintero muchas más.

Así como Carlos Salinas de Gortari fue en su momento un ícono mítico de la corrupción y la maldad política, acusado de conspiraciones que pasaban incluso por el magnicidio, hoy día ese papel toma forma en la figura de Javier Duarte.

Cuando hablamos de un país que tiene a 16 de sus ex gobernadores en fuga, encarcelados o procesados y a otros tantos en vías de serlo, cualquiera de las hipótesis se vuelve válida, es el precio de la opacidad que termina por generar desconfianza de la sociedad en el gobierno, donde absolutamente todo puede pasar, en donde por más que una idea provenga de la teoría de la conspiración tiene cierta valía ante los miles de millones robados frente a la pobreza que sufre casi la mitad del país.

El mejor combate a las teorías de la conspiración es la eficiencia y la transparencia que se traducen en confianza y, a veces, hasta en apoyo para el régimen… O más fácil, el mejor combate a las teorías de la conspiración en México es muy simple, basta dejar de ser tan rateros y hacer bien su trabajo, ¿a poco es tan difícil?

Valga una lección importante para algunos miembros de la élite política: México ya no se chupa el dedo como antes, ¿a quién le queda el saco?

DE COLOFÓN.— Tarek Abdalá no es el único hombre con fuero involucrado en el caso Duarte.

 

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