Recemos por el caso Duarte, todo es cuestión de fe

Luis Cárdenas

Este gobierno sabe bien que, por los tiempos legales, Javier Duarte estará preso cuando acabe el sexenio, entonces, si lo liberan, podrán cómodamente echarle la culpa a los nuevos

Textual, viene la frase del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sobre el trabajo de la PGR en el caso de Javier Duarte: “hay hombres y mujeres que vienen haciendo este trabajo durante muchos años, entonces hay que tener fe en la institución y tener fe en el trabajo que van a realizar”.

Fe, así nada más, creencia que se da a algo por la autoridad de quién lo dice, confianza o buen concepto que se tiene de alguien o algo, fe, así como dogmático, así como porque sí, así porque todo se resolverá sin que uno se preocupe, fe y punto.

¿La misma fe que se ha tenido en el caso de Elba Esther Gordillo, en donde el abogado Marco Antonio del Toro le ha ganado una y otra y otra vez a la PGR?, ¿la misma fe en el sistema que permitió que El Chapo se fugará dos veces de la cárcel aunque luego lo volvieran a detener y extraditar para evitar el tercer ridículo?, ¿la misma fe que debíamos tener en la nueva camada de jóvenes gobernadores priístas que resultaron cleptócratas (Paridas dixit) magistrales?, ¿la misma fe con que juraron que El Chivo era responsable de violar a dos mujeres y matar a un bebé en Puebla para que luego saliera libre y terminara muerto por enfermedad?, ¿la misma fe del mal rato con que nos presumieron el Paso Exprés de Cuernavaca, que con todo y sus dos mil millones de pesos terminó con un negligente socavón que asfixió hasta la muerte a dos víctimas?, ¿le seguimos?, no: mejor hagamos un ejercicio de fe y punto final.

La fe proviene, necesariamente, de cierta autoridad moral que hoy renquea en prácticamente todo el gobierno, más allá de la que hoy carecen todos los gobiernos, todos los representantes, todos los funcionarios que, en muchos casos con justa razón, se han ganado a pulso el encono de la plaza pública.

Probablemente, como dice la PGR, hay “imprecisiones” informativas en el caso de Javier Duarte; será, quizá, que los medios hemos exagerado el hecho de que el juez regañara a los fiscales por su falta de preparación y por el hecho de que, dicen las crónicas, siempre han mandado a diferentes personas; será, quizá, que los periodistas “alzamos la nota” cuando vemos que se le concede una suspensión provisional que, temporalmente, tumba dos órdenes de aprehensión en Veracruz o; quizá, será también que esta administración sabe bien que por los tiempos legales Javier Duarte estará preso cuando acabe su mandato, entonces si lo liberan podrán, cómodamente, echarle la culpa a los nuevos, a los que ganen en 2018, bronca del que sigue.

No siempre aplica, pero creo que en este caso Nietzsche tiene razón cuando dijo en su Anticristo: “Tener fe significa no querer saber la verdad”.

DE COLOFÓN.— Para variar, una buena: Manelick Martínez acertó los 120 reactivos del examen de Biología de la UNAM, resultado perfecto. Es talento mexicano al que debemos apoyar… ojalá.

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