Otro periodista asesinado

Luis Cárdenas

Si Salvador Adame estaba o no vinculado a negocios o personas deshonestas, el tema no es menos grave. Se trata de otro periodista asesinado

Era muy raro que Salvador Adame, o el espacio del que era dueño, hablaran de narcotráfico y violencia, si acaso optaban únicamente por consignar la información, una breve nota, apenas una rápida mención y... ¡a otra cosa!

Por eso, hace varias semanas, cuando ocurrió la desaparición del empresario y comunicador, se generaron suspicacias en cuanto al móvil del hecho, quedaba claro que no se trataba de un secuestro por dinero, sino de un levantón del que aún se desconocen públicamente las causas de fondo, aunque la conclusión que ayer presentó la fiscalía es demoledora: otro periodista muerto, calcinado en el fondo del puente de El Márquez, en una zona conocida como “La Barranca del Diablo”, repleta de altares a la Santa Muerte y con una clara sospecha de una vinculación de autoría por el crimen organizado.

Las detenciones, hace unos días, de Ignacio Rentería, El Cenizo, y de su lugarteniente, Daniel R., El Cabezas, fueron clave para el hallazgo de los restos de Salvador Adame y, paradójicamente, el asesinato de Adame fue clave también para su detención, pues los supuestos capos, ex templarios que buscaban la formación de un nuevo cártel en Michoacán, cometieron errores al estar buscando, vivo o muerto, al periodista.

Según la versión oficial, Adame era primo de El Cabezas y terminó con diferencias personales (¿o de negocios?) con El Chano Peña, líder antagónico del grupo al que pertenecía El Cenizo.

Al enterarse de la desaparición de su primo, El Cabezas emprendió una búsqueda intensa en la que cometió errores que terminaron causándole la cárcel a él y a su jefe, El Cenizo.

Si Salvador Adame estaba o no estaba vinculado a negocios o personas deshonestas, el tema no deja de ser menos grave, ni se vuelve apología de la estupidez gubernamental, en países más civilizados, definitivamente, las diferencias se arreglan con demandas o hasta con la cárcel, pero no quemando cuerpos.

De facto, Adame es otro periodista asesinado, por motivos editoriales o no, en un estado donde el gobernador parece más preocupado por salir en la foto de una ridícula aspiración presidencial que en resolver una crisis de seguridad y derechos humanos. Ojalá que en lugar de sumar muertos y ocurrencias empecemos, pronto, a sumar soluciones.

DE COLOFÓN.— El Presidente se salió del guión cuando habló de los espías y de los espiados, dicen que “se le ocurrió” mandarle un mensaje a Trump con eso de que “a él también lo espían”... De lo del beso, nadie puede explicar ni pe ni pa.

 

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