Casi nadie puede confiar ni en el PRI ni en el PAN

Luis Cárdenas

La celebración de los 88 años del PRI fue un evento de aplausos de negación, de aplausos que no apagan esa escandalosa realidad

Parece que el logo de los 88 años del PRI explotó; el diseñador buscaba mandar la imagen de “unidad” sumando pedazos triangulares al número que marcaba el aniversario, ¿unidos en torno a qué?, ¿a la popularidad del gobierno, la peor de la historia?, ¿a la percepción de corrupción?, ¿a la autocrítica que nada más no llega?

Fueron discursos de una campaña ganadora, pareciera que ellos o algunos de ellos, de los priístas, creen que todavía hay gente que les puede creer, gente normal, de a pie, y no a los que a veces hasta se les paga por ser priístas, los que desbordan los eventos con camisas rojas y no cesan de echarle porras a los licenciados y de sacarse la selfie y de pedir la gracia de una sonrisa y una palmadita del líder que con un guiño promete ilusiones: igual y ahora sí toca un hueso, igual y ahora sí me dan la plaza… Fue un evento del espejito, ¿dime quién es el partido más bonito?, de aplausos hasta que se enrojecen de tanta negación las palmas de la mano, de aplausos que no apagan a esa amargada y escandalosa realidad.

Con todo, honor a quien honor merece. Enrique Ochoa frenó muy bien a José Murat frente a la CNOP para evitar el balazo en el pie, ¡hubiera sido el colmo de colmos!, pero eso no basta, ni tantito, para generar una imagen diferente del partido que en todas las encuestas aparece derrotado en un histórico tercer lugar siendo gobierno y que parece casi imposible que pueda remontar.

Hace unas semanas en estas páginas, Salvador García Soto revelaba una reunión, confirmada después por el mismo presidente del PAN, entre Ricardo Anaya y Enrique Peña Nieto, en la que, de acuerdo a García Soto, se habría pactado una concertacesión para el 2017 en el Estado de México con Josefina Vázquez Mota y, en caso de que así se dieran los escenarios, con Ricardo Anaya en el 2018.

Según Ricardo Anaya, la reunión existió pero jamás se tocó el tema electoral sino que hablaron sobre... Donald Trump.

Por eso es que llama tanto la atención el discurso de Ochoa Reza contra Acción Nacional, al que llama partido blando y rancio, y la respuesta de Anaya con el PRI que no tiene “autoridad moral”, ¿será un pleito pactado?, dudo que ambos dirigentes ignoren que la amenaza real, el adversario más fuerte frente a sí, se llama Andrés Manuel López Obrador, inclusive en el mismo Estado de México donde se registra un crecimiento importante de la candidata Delfina Gómez frente a un, ese sí blando y rancio, PRD local.

Nadie, casi nadie fuera de las estructuras, cree hoy en los partidos políticos, perdieron, como dice Anaya, “autoridad moral” con jugarretas y desgarros innecesarios, hasta ridículos, que los pusieron en la lona de la credibilidad.

Al momento hay una voz muy clara que encabeza el coraje visceral de los electores, pero nadie aún que se gane su confianza… El reto está muy cuesta arriba para todos.

 

DE COLOFÓN. Cobraba diezmo a los trabajadores del gobierno y luego lo depositaba en cash al partido.

 

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