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Vázquez Mota, ni confirma ni desmiente

Luis Cárdenas

Josefina Vázquez Mota, ayer por la tarde: “La nota que hace referencia el día de hoy, no me involucra en ninguna conducta indebida. La calumnia de hoy solo confirma que vamos adelante y que vamos a ganar. A mí lo que me agravia es que le mientan a los ciudadanos, yo vengo a defender a los mexiquenses que quieren un cambio”.

Nadie le mintió a nadie, aunque seguro hirió susceptibilidades.

Efectivamente, la nota publicada ayer en este diario da cuenta de una investigación en la PGR, a raíz de una denuncia de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, por operaciones de lavado de dinero que involucra a los familiares de la candidata, concretamente a sus hermanos y su padre. Nunca se señaló a la candidata como el objetivo de la investigación.

Vázquez Mota ni confirma ni desmiente que su familia hubiese recibido 17 millones de pesos de dos empresas fantasma que hoy día tienen una investigación abierta por sospechas de lavar más de 400 millones de pesos; para una candidata que ha usado abiertamente el concepto de familia en su campaña vale la pena preguntar sobre la calidad moral de la suya, ¿o no?

Evidentemente, uno no puede responder por las acciones de sus hermanos, padres o amigos, pero cuando alguien decide convertirse en candidato a lo que sea debería de saber que el pasado de todos los cercanos, y mucho más el propio, será investigado y cuestionado con lupa. Quien le tenga miedo a las quemaduras mejor que no se meta a la cocina.

¿Recibieron o no recibieron dinero los familiares de Josefina Vázquez Mota?, y de ser así, ¿por qué lo recibieron de sociedades empresariales tan cuestionables que, incluso, pagaban 9 millones de pesos a una tintorería? Ayer, ni Ricardo Anaya ni Josefina Vázquez Mota aclararon absolutamente nada.

“Tienen miedo”, “vamos ganando”, “nada nos va a detener”, lugares comunes tan huecos como la credibilidad entera de una clase política que se desacredita al precipicio cada vez mayor frecuencia. Problema de ellos vendernos atole con el dedo y pensar que los electores no piensan.

Estamos, eso sí, ante una de las campañas más salvajes en la historia contemporánea, todos se juegan el todo, las propuestas pasarán a segundo término frente a las filtraciones de pecados millonarios o de videos, fotos y audios incómodos. ¿Quién es más puerco?, ¿quién es el pariente más incómodo?, ¿cuántas tranzas hizo el padrino político de tal o cuál?

Los candidatos deberán reaccionar con respuestas y no con frases trilladas que, francamente, no creen ya ni sus mismos militantes.

Y esa “guerra sucia” también es parte, y fundamental, de una verdadera democracia con valores de libertad.

DE COLOFÓN.— Descarado, el Partido Joven de Coahuila nos mintió al aire, ¿no que Moreira sería candidato de mayoría y no plurinominal? El reto sigue en pie: ¿Cuándo pisará Humberto Estados Unidos?

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