Alfredo Castillo y su política de “todos son pendejos, menos yo”

Luis Cárdenas

La maldita costumbre de no reconocer errores, de sentirse víctimas perfectas del entorno, de las circunstancias...

Todos podrían ser responsables de nuestro olímpico fracaso: el Comité Olímpico Mexicano, el Comité Olímpico Internacional, las Federaciones, los jueces, los otros atletas, la falta de dinero, la corrupción… Todos, menos la Conade y Alfredo Castillo.

Entre los muchos males que nos aquejan en México tenemos el clásico de “todos son pendejos, menos yo”, la maldita costumbre de no reconocer errores, de sentirse perfectos, víctimas perfectas del entorno, de las circunstancias, de los que nos quieren meter el pie, del psicótico complot contra nuestras, siempre, buenas e inmaculadas intenciones, le pasa, nos pasa, a todos en mayor o menor medida.

Alfredo Castillo me dijo el pasado jueves en MVS que la Conade es una agencia de viajes, estalló quizá muy molesto y resentido por las notas que hablan y cuestionan su acompañamiento a Río de Janeiro por su pareja, la ex Miss DF, Jacqueline Tostado, de quien, por cierto, trasciende que tiene a su cuñada laborando en la Conade.

Además de agencia de viajes, la Conade también parece una agencia de colocación de empleo, y es que Castillo, con nula experiencia en el deporte, se llevó a sus incondicionales, con la misma inexperiencia, al organismo.

En la Subdirección General colocó a Pedro Luis Benítez Velez, con un ingreso de 80 mil pesos al mes, quién ha trabajado con Castillo desde casos como la niña Paulette en la PGJEM.

Benítez, a su vez, creó la Subdirección de Administración para darle trabajo al ex subsecretario de Finanzas de Michoacán (también cercano a Castillo), Oscar Juárez Davis, con un sueldo de 60 mil pesos mensuales.

El instructor y compañero de padel de Alfredo Castillo también se llevó chamba, fue nombrado como Director General del Centro de Alto Rendimiento con un sueldo de 36 mil pesos al mes.

Y así, podría continuar la lista.

Para un político no hay peor filosofía que la de “todos son pendejos, menos yo”, porque terminará tratando de vernos la cara a todos, pensará que la opinión pública no piensa, no cuestiona y no se indigna. Mala apuesta.

Aunque Castillo me dijo que no fuimos a Río de Janeiro por medallas, y que no debíamos esperarlas, habrá que agradecerle a Misael Rodriguez una presea, este país está urgido de buenas nuevas.

DE COLOFÓN. Gustavo Madero puso a Ricardo Anaya en la presidencia de San Lázaro en septiembre de 2013 y creó así a un aspirante presidencial, hoy podrían invertirse los papeles si se quiere resucitar a un muerto, la anécdota me recuerda al Coronel Chabert de Balzac.

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