PRI dinosaurio

Luis Cárdenas

En el PRI les ganó la prepotencia, la mezquindad, la avaricia, el “todo lo puedo, porque todo lo soy ”. Al nuevo PRI le ganó el viejo, el PRI de siempre

Todavía no comenzaban a pintar los resultados del PREP en los estados cuando, el domingo por la tarde-noche, Carolina Monroy, secretaria general del PRI, me dijo que aún podían ganar hasta 11 gubernaturas. Se llevaron cinco. Sin herir susceptibilidades, se llevaron cinco de poca importancia electoral.

En Hidalgo ganaban fácil, en Tlaxcala arañaron el triunfo al PRD que se quedó sin nada, en Zacatecas tumbaron el mito del poder de los Monreal y Morena, en Sinaloa y Oaxaca fueron alternancia a las alianzas y… y ya.

Perdieron la joya de corona, Veracruz, frente a un Miguel Ángel Yunes al que no se cansaron, siempre escondiendo la mano, de llenar con boñiga, de aplicarle estiércol a quemarropa; perdieron Tamaulipas usando la carta del crimen organizado sin probar nunca nada, en un estado donde acusar a alguien de narco puede ser equivalente a meterle un balazo en la cabeza.

Perdieron Quintana Roo porque no apoyaron a Carlos Joaquín y se los robó la competencia.

Perdieron Aguascalientes porque se confiaron, pero se confiaron más en Chihuahua frente a un Javier Corral que minimizaron desde el principio para que al final les propinara una paliza de diez puntos.

Perdieron. Les ganó la mirada de soslayo, la costumbre del dinosaurio que a todos mira desde arriba porque piensa que nadie puede estar a su nivel, les ganó la prepotencia, la mezquindad, la avaricia, el “todo lo puedo, porque todo lo soy”... Les ganaron tres años en Los Pinos que les hicieron rememorar 60. Al nuevo PRI le ganó el viejo, el PRI de siempre.

Dice Manlio Fabio Beltrones, más sobrio, más analítico, siempre viejo lobo de mar, que habrá que corregir el rumbo. Sabe que esto es un fracaso. Su proyecto personal importará poco en la disciplina de un partido que ve por la unidad antes que por las aspiraciones particulares.

Tienen dos años para corregir el rumbo, si es que aún se puede corregir, si no lo hacen, estarán pensando qué salió mal desde la oposición después de 2018.

Ricardo Anaya es el gran ganador de esta elección, los panistas están de plácemes, pero también son expertos en divisiones.

DE COLOFÓN. La historia de faldas en la SFP podría ser una extorsión.

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