Independientes, clandestinos y oficiales

José Xavier Návar

El mapa comercial del rock en México se divide para que, cada quien, como pueda, gane lo que pueda en un panorama que cambia a cada momento.

Los grupos que antes eran “figuras y bastiones” del rock mexicano como Café Tacvba (en Universal Music o Caifanes, cuyo catálogo quedó en manos de Sony Music México) fueron dados de baja, y ahora presumen de ser independientes.

En ese panorama Sony, intentando una última vuelta de tuerca, sacó una edición en fotodisco de la discografía de Caifanes que casi pasó inadvertida, porque el responsable del proyecto se amarró el cinturón y no utilizó un recurso (promoción en medios) que está contemplada en la nómina de disquera. Los tacvbos sacaron su octavo trabajo (Jei Beibi) producido por Gustavo Santaolalla, un disco difícil de asimilar en una sola oída, que les costará sangre promover, ya que no hay lo que los de oído fino llaman hits radiales (aunque hace un buen rato que nada se convierte en éxito radial, ni con payola).

Mientras eso sucede, los nuevos compactos de Lila Downs (Salón, Lágrimas y Deseo), Mon Laferte (La Trenza), Los Daniels (Inmortal), Carla Morrison (Amor supremo), ante la negativa de las disqueras establecidas de hacer el mínimo esfuerzo por promoverlos, son ofertados en el mercado informal —donde se surten los especialistas— a precios de risa. Y mientras se le puede seguir la pista al rock mexicano y derivados para estar al día en novedades, otro filón inagotable (el de la nostalgia con bonus) se ha vuelto fenómeno recurrente para los que buscan catálogo y novedades alternativas a precio decente.

Así, grupos como el trío de chavas neoyorquinas de Au Revoir Simone, figuras del Dream-Pop-Indie-Electrónico (que han recibido el beneficio del culto instantáneo gracias a la Tercera Temporada de Twin Peaks, donde fueron escogidas por el propio David Lynch para el soundtrack de la nueva serie) se cotizan fuerte con una discografía de ocho compactos. También, glamurosos del tiempo perdido como White Witch, se venden con los cuatro discos que grabaron entre 1972 y 2007, junto con los Velvet Opera, Lightshine y The Cramps.

Aprovechando el furor Beatle por los 50 años del Sgt. Peppers, las ediciones de aniversario y Deluxe en CD han llegado a precios que va a odiar sir Paul McCartney. Sin embargo la más buscada es la versión “Naked!” del sargento que, según beatlemaniacos especializados, debe ser por su calidad de mezcla, inmediatamente ascendido a “Sargento Pimienta Primero”. Esto ha movido a la nostalgia por las ediciones raras de la primera invasión inglesa a EU.

Así, han aparecido discos muy buscados de, por ejemplo, The Dave Clark Five (sus Grandes Hits, en número de 28 tracks, aparte de toda su discografía por separado), The Sarchers EP Collection, con 30 cortes finos, o los de Fredie & The Dreamers de lados A y B, con 24 temas de pura y absoluta nostalgia, hasta soundtracks que estaban guardados por ahí como el de la película The Wanders. Sin embargo, lo que disparara el mercado alternativo del CD, el Blu-ray y el DVD, es lo que pueda aparecer de King Crimson, luego de los cinco conciertos que hoy inician en el Metropólitan. Hay que estar pendiente de lo que llevará hoy en la noche el comando del Tianguis Cultural del Chopo, que se instalará entre la parafernalia crimsoniana de la banqueta del teatro en busca de los fans conocedores de estos milagrosos del progresivo traídos por Ocesa. Suerte.

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