Más Información

Fiscalía exige revisión de amparo tras liberación del dueño de crematorio Plenitud; pide investigar a juez

Tras salida de Marx Arriaga de la SEP, Sheinbaum dice que los libros de texto "no van a cambiar"; defiende modelo educativo

Giran nueva orden de captura contra dos excolaboradores de Silvano Aureoles; señalan presunto daño al erario por más de 130 mdp

Inhabilitan por un año a juez que concedió amparos a Cabeza de Vaca; lo acusan de actuar fuera de la legalidad
La cancha del Camp Nou lució pletórica, expectante, pero también con mucho nerviosismo, mismo que no se sentía desde hace mucho tiempo. El 4-0 en contra en la ida resultó avasallador, contundente y para algunos, no dejaba cabida para la esperanza, mientras que para otros representaba la oportunidad de escribir un glorioso capítulo en la historia del Barcelona.
El dominio fue evidente; daba la impresión de que los dirigidos por Luis Enrique cumplirían la proeza, pues sobre la cancha vimos un equipo dispuesto a todo, con tal de concretar los cuatro goles que necesitaba para empatar el marcador.
Hubo lucha, buen futbol y gran despliegue ofensivo, pero no hubo contundencia. Los espacios se fueron reduciendo en la medida en la que el Athletic se aferró a defender su meta, los balonazos se estrellaban en el cuerpo de los valientes defensores; el travesaño fungió como héroe para los visitantes; la magia blaugrana simple y sencillamente no apareció. No era su tarde.
El Athletic se comportó a la altura, aguantó hasta pocos instantes de que terminara la primera mitad; no obstante, cuando se avecinaba la ofensiva local, los dirigidos por Ernesto Valverde reaccionaron para sentenciar la agonía catalana.
El sextete se escapó de las manos cuando más cercano se veía; la prueba que aparentaba menos complicaciones, resultó la más compleja de todas; la ilusión se tornó en decepción; la alegría por hacer historia se convirtió en tristeza y enojo ante las cosas que se dejaron de hacer; en un abrir y cerrar de ojos, el Barcelona cometió todos los yerros de los que no imaginó ser víctima y vaya que lo pagó caro.
Por otro lado, 31 años después de su último título, el Athletic alzó y celebró su segunda Supercopa de España, con toda la justicia que sólo el futbol puede regalarle a un equipo que se murió en la cancha para darle esa enorme alegría a su afición.
El capítulo no termina aquí, pues aunque no habrá título de por medio, el Barcelona y el Athletic se volverán a topar en solo unos días, pero ahora en el inicio de la Liga Española.
Twitter: @InesSainzG
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]









