Cruz Azul ha sido bipolar

Eduardo Camarena

Hay entrega y disposición en los jugadores, pero la inconsistencia e irregularidad permean el funcionamiento de una Máquina que no gana

Cruz Azul no fue capaz de ganar a Querétaro el sábado anterior en su tercera actuación como local y tuvo que conformarse con un empate a un gol, con sabor amargo, más cerca de la desilusión que del optimismo de sus fieles seguidores.

Los Cementeros generaron jugadas de gol, tuvieron varias oportunidades para incrementar el marcador, pero les faltó puntería, tranquilidad para definir en la última jugada y la actuación del portero brasileño Tiago Volpi, con grandes atajadas, también fue determinante para impedir la victoria azul.

No se le puede cuestionar a los jugadores de La Máquina cementera falta de actitud, entrega y disposición para ganar el partido. Pero sí es proclive a la crítica por su inconsistencia e irregularidad en el funcionamiento durante los partidos.

Por momentos hace del pase su mejor argumento para atacar y dominar a los rivales, es ordenado, vertical y hasta vistoso, sin embargo, no capitaliza con goles sus llegadas a la portería.

En otros lapsos de los partidos cambia su fisonomía, se desdibuja y se desordena, pierde fácilmente el balón, se muestra inseguro y le faltan argumentos futbolísticos para llegar con nitidez al arco contrario.

Le está costando mucho trabajo al timonel español Paco Jémez hacer de Cruz Azul un conjunto estable y con firmeza en todas sus líneas y “con vocación ofensiva, cargado al ataque, que genere buenas sensaciones al público”, como ha dicho Eduardo de la Torre, su director deportivo.

Le falta mucho a Cruz Azul para cumplir ese objetivo. Hasta ahora ha sido un equipo bipolar, luce por momentos y luego se descompone su funcionamiento en conjunto.

La producción de puntos es insuficiente para darle certeza y confianza al nuevo proyecto y ha quedado a deber.

El tiempo apremia y los celestes deben apretar el paso y sacar resultados de a tres puntos, de lo contrario no alcanzarán a meterse a la Fiesta Grande.

En la Copa ya no tiene margen de error, si pretende superar la fase de grupos, y en la Liga sólo suma un triunfo en cinco jornadas. Por su inestable desempeño, Cruz Azul ha quedado más en promesas y esbozos que en resultados productivos y constantes.

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