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Ponga la basura en su lugar

Mochilazo en el tiempo

En la década de los setenta arrancó en la Ciudad de México la primera campaña para exhortar a la población a cuidar el medio ambiente, colocando botes de basura en áreas verdes o zonas públicas además de sumar a todos los medios de comunicación. A pesar de dichos esfuerzos, la ciudad sigue padeciendo de graves problemas de contaminación

Texto y fotos actuales: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Diseño web:
Miguel Ángel Garnica

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En la década de los setenta, los gobiernos de diversos países alrededor del mundo se empezaron a cuestionar sobre la contaminación del medio ambiente. Muchos de ellos, la mayoría europeos, ya contaban con leyes e instituciones que se ocupaban de reutilizar los desechos orgánicos o que procesaban los inorgánicos en sus ciudades.

Después de asistir a reuinones a nivel mundial, el gobierno de nuestro país se dio cuenta de lo urgente que era implementar sistemas de recolección y limpia, empezando por la capital, que para ese entonces ya era una gran metrópoli con millones de habitantes y, por ende, que producía toneladas de basura.

La legislación y acción gubernamental pro-ambiental

En dicha época el Presidente de México era Luis Echeverría, quien en un discurso presidencial hizo hincapié de que el hombre debía comprender la importancia de la naturaleza en su propio desarrollo.

Expresó su consternación sobre los riesgos para la salud que conllevaba el vivir en una ciudad como el Distrito Federal, en donde transitaban miles de automóviles, vivían millones de personas y se dejaba que la basura llegará al grado de ser tóxica y empezara a afectar al ambiente más cercano.

“El problema de la contaminación no sólo se expresa en los grandes conjuntosurbanos, sino que se extiende al medio rural, a poblados, ríos, lagos y mares (…) Es el Valle de México el que reviste las características más alarmantes”, expresaba el ahora ex presidente mientras daba instrucciones para que se pusiera en marcha la legislación ambiental a nivel federal.

Así, en 1971 se promulgó la Ley Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación. Un año más tarde se creó la “Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente, dependiente de la Secretaría de Salud, que fue la primera institución pública establecida para atender principalmente los problemas de contaminación urbana producida por las industrias y los vehículos”, según lo informa el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública.

Una de las acciones que se implementaron, fue la compra de equipo y estructuración del personal de limpieza  para lanzar el programa “Pon la basura en su lugar”, que consistió en la intalación de botes de basura en calles, parques y plazas públicas, andenes del Metro y otros sitios que eran altamente concurridos. 

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Vista general que ofrecía la Plaza de la Cosntitución, con el equipo que entregó el licenciado Octavio Sentíes como regente del Departamente del Distrito Federal  y que comenzará a utilizarse de inmediato para mantener limpia la capital.

El programa trató de cubrir todos los medios de comunicación —prensa impresa, radio y televisión — para acercarse a un mayor número de habitantes y poder generar en la población consciencia ambiental. También se abrieron los primeros tiraderos de basura y se persiguió el ideal de de mudar instalaciones de zonas industriales o empresas comerciales fuera de la capital para así restablecer cierto equilibrio, pero esto último no se cumplió.

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Anuncio publicitario de EL UNIVERSAL donde se explica que “Limpieza es Bienestar” como parte de la campaña “Pon la basura en su lugar”.

Curiosamente, fue hasta el año de 1975 que se empezaron a utilizar bolsas de plástico para “empaquetar” la basura y así era transportada a los tiraderos en Santa Cruz Meyehualco o Santa Fe. Por lo tanto, los años setenta y ochenta era muy común ver botes de basura a las afueras del metro, en cruces importantes o también filas enteras de personas a la espera del camión recolector y poder entregarles su basura.

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Fotografías de la ciudad donde se perciben los botes de basura clásicos de la época, en colores blancos y naranjas.

Otras iniciativas que tomó el Gobierno fue el hacer un pacto con las televisoras para que en los programas infantiles más populares, El Chavo del 8 y Odisea Burbujas, se hablara sobre la importancia de tirar la basura y cuidar el medio ambiente.

Con la entrada del nuevo milenio, nació la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), institución que hasta nuestros días se ocupa de resguardar los ecosistemas y biodiversidad del país de los efectos de la contaminación. 

“No obstante, la SEMARNAT reconoce que todas estas adecuaciones no han modificado las tendencias de degradación del ambiente y de los recursos naturales, debido principalmente a dos factores: un presupuesto escaso para el sector y que el tema ambiental continúa alejado de la toma de decisiones de política económica y de los sectores productivos”, explica el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública.

Ya para 2011, el gobierno capitalino informó que los trabajadores de limpia de la ciudad sólo recibirían basura que estuviera separada en orgánico e inorgánico, estableciendo días de recolección específicos: la basura inorgánica se recogería los lunes, miércoles, viernes y domingo  y la orgánica los días restantes.

Sin embargo, la cantidad de basura ni los niveles de contaminación en la ciudad han disminuido y en noviembre pasado nuestra compañera Diana Villavicencio informó que, de acuerdo con Xavier López Adama, líder del Partido Verde Ecologista de México en la Asamblea Legislativa, sólo el 10% de los capitalinos separan la basura en orgánica e inorgánica. El gobierno actual pretende que los residuos inorgánicos también se separen por PET, cartón, papel, aluminio, etc.; desafortunadamente no contamos con la infraestructura necesaria para tratar la basura.

Con esta noticia, EL UNIVERSAL se acercó a expertos en el tema de la contaminación, como los investigadores de la UAM Edmar Salinas Callejas y Xena Mena Espino. Salinas expresó que es indispensable reciclar los residuos sólidos urbanos, pero sólo será viable si “hay un cambio de mentalidad en las familias, empresas y sociedad en su conjunto", mientras que Mena dijo que “necesitamos fomentar la recolección y reciclaje; además, aprovechar productos como la biomasa, que tiene beneficios inmediatos para el ambiente”.

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Tomas comparativas de dos tiraderos de basura en 1973 y la actualidad.

Dos décadas ejerciendo el oficio

Isidro inicia su jornada laboral a las cinco de la mañana en compañía de su carrito con dos tambos de basura y tres escobas. Para empezar, gusta de barrer las calles de la colonia en la que trabaja ya que a esa hora no pasan automóviles, recoge la basura que los vecinos apilan y entrega su primera "tanda" al camión recolector a las siete de la mañana.

Aún hace falta la otra mitad de la colonia y mientras barre los vecinos se acercan a dejarle su basura porque “luego no hay nadie que entregue la basura al camión”. Los camiones pasan por las mañanas, pero la mayoría en horarios de “oficina”. Isidro recuerda que en sus inicios trabajó en limpieza del Centro Histórico, donde percibía que había un mejor control que en otras partes de la ciudad.

Nos comparte que a pesar de que sí haya quien separa la basura en orgánica e inorgánica, son más aquellos que sólo la botan y la dejan acumularse. “Yo les enseño a mis niños que no deben de tirar basura en las calles, siempre cargamos con una bolsita para echar todo lo que tiramos y en la casa la juntamos, pero he visto a papás que hacen eso y por eso sus hijos hacen lo mismo”, dijo.

Con un dejo de preocupación, Isidro nos comenta que se le ha prometido que este año tendrá carrito, uniforme y escobas nuevas, pero que corre el rumor de que todo se privatizará; mientras tanto nos enseña las adecuaciones que le hizo a su carrito para que sea más seguro al momento de llenar los botes, que ya presentan un avanzado estado de detioro.

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A pesar de que no ahonda en el tema, Isidro nos comentó que los nuevos camiones de basura de la ciudad no son tan funcionales como les hubiese gustado. Antes, para vaciar el contenido de sus tambos sólo los tenía que cargar, hoy debe de sacar todo lo que tenga en su tambo de desechos orgánicos para después meterlos con pala al contenedor del camión ya que el espacio es muy reducido. Explica que ha visto cómo se descomponen los “brazos” que cargan basura a los tres días, porque nunca se tomó en cuenta la cantidad de desperdicio que hay en la capital.

Isidro es alegre y se despide diciendo que más allá de qué tan moderno sea el equipo de limpieza, el gobierno debería de esforzarse más por fomentar el ciudado del ambiente desde casa.

A diferencia de los años setenta, hoy resulta imposible encontrar botes de basura en las calles o en los transportes públicos y si de casualidad encontramos uno, están repletos.  Resulta una ironía que ahora que contamos con medios de comunicación que influyen directamente en la realidad de los ciudadanos y del auge del estilo de vida “verde”, seguimos careciendo de campañas ecológicas que ayuden a mejorar la calidad de nuestro medio ambiente.

Fotografía antigua: Colección Villasana–Torres y Archivo Fotográfico EL UNIVERSAL.
Fuentes: Señor Isidro. “Informes presidenciales, Luis Echeverrís Alvarez” Centro de Documentación, Información y Análisis de la Cámara de Diputados. “Medio Ambiente”, Centro de Estudios Sociales y de Opinión Públca de la Cámara de Diputados. Artículos: "CDMX genera 16 mil toneladas de basura diaria: académicos" de  Suzzete Alcántara y Horacio Jiménez, “Sólo 10% de los capitalinos separan basura: PVEM” de Diana Villavicencio, EL UNIVERSAL.

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