Trump y la economía

Luis Foncerrada Pascal

Un candidato puede decir prácticamente lo que quiera en una campaña, un presidente no tiene esa posibilidad

Por Luis Foncerrada Pascal

Ahora que Donald Trump es presidente electo y por sus propuestas presentadas como candidato durante la campaña, es claro que exista la preocupación en México, y en el mundo, sobre las medidas y políticas que vaya a implementar.

En el caso específico de las propuestas que afectarían directamente a México, a nuestra economía, y que fueron parte importante de su campaña, como la deportación de millones de indocumentados mexicanos, el poner un impuesto a las remesas, la modificación o la salida del tratado de libre comercio de América del norte de Estados Unidos, vale la pena reflexionar sobre qué tanto impactarían estas medidas a las dos economías, a la nuestra y a la estadounidense, y entonces ponderar la probabilidad de que realmente se pueda ejecutar lo que el candidato propuso.

1. Modificar o salir del tratado de libre comercio, no es sencillo. Es cierto que nuestro principal socio comercial es Estados Unidos, y que del total de nuestras exportaciones, alrededor de 380 mil millones en 2015, 80%, fue a ese país. Pero también es cierto que de nuestras importaciones totales, 395 mil millones, cerca de 50% provinieron de ese país. Esto es, más de 30 estados de la Unión Americana tienen como el principal destino de sus exportaciones, o en segundo lugar, a México. Los empleos directos que dependen de estas ventas a México son más de un millón de personas, más sus familias, y en el caso de Canadá, son más de un millón y medio. Si agregamos las personas cuyos empleos dependen además del consumo de estos dos millones y medio —y sus familias— estamos hablando probablemente de más de 8 millones de empleos. Una suma de empleos similar a la que se perdió durante la gran crisis.

2. Los precios bajos que disfruta el consumidor estadounidense, terminarían incrementándose, perdiendo poder adquisitivo el ingreso de las familias. Esto es algo que iría contra su propia campaña.

3. La inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos, acumulada desde hace 25 años, es de casi 250 mil millones de dólares, para ponerlo en perspectiva, esto equivale a alrededor de 20% de nuestro PIB, estos son los intereses de la industria americana en México, inversión que genera empleo allá y por supuesto dividendos a esas compañías.

4. Los sectores que se verían seriamente afectados en Estados Unidos serían: el aeroespacial, el automotriz y la industria alimentaria.

5. Poner un impuesto a las remesas, tendría un serio problema: tendría que hacerlo para todo tipo de flujos financieros. Sería imposible distinguir inversiones financieras y otras transferencias de las remesas. Habría una brutal disrupción en todo tipo de flujos financieros, además de que tendría que discriminar probablemente entre países, y en ese caso siempre se podrían triangular los envíos.

6. Deportar a los mexicanos. Además de que se enfrentaría a una seria oposición interna, corre el gran riesgo de perder una importante parte de la fuerza de trabajo en ese país. Ya inicia una escasez de trabajadores en muchos sectores. Tendría consecuencias económicas importantes.

Un candidato puede decir prácticamente lo que quiera en una campaña, un presidente no tiene esa posibilidad. Hay muchos factores reales que imponen límites a los deseos o propuestas de un dirigente de un Estado, aun teniendo mayoría en el Congreso. De otra parte la lógica de la producción globalizada, va mucho más allá de sólo tener efectos en regiones o sectores en un país, hay una tendencia de eficiencia y economía en las cadenas de valor que al final se traducen en bienestar general, la interrupción iría contra la innovación en todos los campos.

A pesar de los límites que podría tener la implementación de estas ideas de la campaña, México debe, con ahínco, resolver sus reformas pendientes: Estado de derecho, corrupción, impunidad, responsabilidad fiscal. Eso asegura inversión, producción y empleo, que es la única forma de blindar realmente a nuestro país, no sólo ante la llegada de ideas como las de Trump, sino ante cualquier suceso, tanto externo como interno.

Director general del CEESP

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