Ruiz Massieu le plantó la cara a Egipto

Luis Cárdenas

Hay voces que piden la intervención de la OEA en el tema, otros, más radicales aún, exigen el cierre de la Embajada de México en El Cairo, critican una postura débil de la Cancillería, los tachan, los hemos llegado a tachar, de blandengues

Hoy podemos leer en la prensa numerosas crónicas sobre nuestros compatriotas asesinados por un régimen que ha perdido el control de la región Egipcia, no hay ninguna justificación para las lágrimas de los deudos que nos duelen a todos, que nos llenan de coraje y de una urgencia al gobierno mexicano por una postura más sólida, más digna frente a la ofensa del gobierno de Al-Sisi.

Hay voces que piden la intervención de la OEA en el tema, otros, más radicales aún, exigen el cierre de la Embajada de México en El Cairo, critican una postura débil de la Cancillería, los tachan, los hemos llegado a tachar, de blandengues.

Sin embargo, ya con ánimos más calmos, debo aceptar, debemos, que nadie ha reparado en el suicidio diplomático y hasta comercial que podría representar un distanciamiento con Egipto, no hemos tomado en cuenta las millonarias inversiones mexicanas de empresas como Cemex en la región ni los beneficios futuros de una sólida relación con el continente Africano que han establecido ya nuestros principales competidores, como Brasil, por ejemplo.

No está de moda, lo sé, echarle porras al gobierno mexicano, sin embargo, quizá por nuestro desconocimiento de las complejas reglas de la diplomacia, no abundan las voces que describen lo que verdaderamente representó el viaje exprés de Claudia Ruiz Massieu a El Cairo.

La postura del gobierno mexicano al haber enviado a la misma Canciller y no a un funcionario de menor escala directamente a la zona de conflicto, sin previa invitación, sin la elaboración de protocolos, sin seguridad y acompañada por peritos especializados de la Policía Federal que han intervenido en las investigaciones, representa mucho más que tres notas diplomáticas o una simplona carta de protesta.

Ruiz Massieu mostró más firmeza y causó más presión plantando la cara directamente al régimen fascista de Al-Sisi, que lo representaría una pataleta de ocurrencias políticas como el cese de relaciones diplomáticas.

Aunque nos duela, debemos aceptar que no hay mucho que hacer ante un régimen totalitario que hoy día enfrenta una amenaza global como lo es el Estado Islámico de Irak. La Cancillería ha hecho lo que tenía que hacer. No se puede más.

Ojalá que esas voces que hoy se aprovechan para llevar agua a su molino político tuvieran similar elocuencia cuando los gringos nos matan compatriotas a quemarropa, ¿será un lapsus selectivo?

Las del Estribo.

El Tribunal Electoral validó que en Colima votaron muertos, sin embargo los votos no pueden anularse porque no se demostró por cuál partido sufragaron los zombies. Dura lex sed lex.

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