Cristianos en extinción

Jean Meyer

Los cristianos son víctimas predilectas de los yihadistas para desestabilizar a los Estados y provocar a Occidente

El drama de los cristianos del Oriente Medio, víctimas de la violencia islamista (y no solamente islamista) es que se encuentran condenados al exilio hacia un Occidente que los ignora y no quiere saber de ellos. El símbolo de tal situación es el caso de dos obispos, capturados el 22 de abril de 2013, en medio de un silencio internacional que dura hasta la fecha. Pablo Yazigui, metropolita griego-ortodoxo y Juan Ibrahim obispo sirio-ortodoxo, ambos de Alepo, siguen desaparecidos. Los cristianos son víctimas predilectas de los yihadistas para desestabilizar a los Estados y provocar a Occidente. Supuestamente, porque a Occidente le vale la suerte de los cristianos y a los Estados no les importa; basta con ver la situación de los diez millones de cristianos egipcios, que se encuentran bajo asedio permanente y sufren ataques repetidos desde hace muchos años: los agresores no son castigados nunca. ¿Qué dice la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos, Rusia?

La estrategia del Califato en Irak y Siria contra los cristianos no ha sido inventada por él, fue puesta en práctica a partir de 1970, precisamente en Egipto, por los yihadistas de aquel país, que fue la cuna del islamismo moderno violento. Desde el genocidio sufrido por los armenios y los cristianos de la Iglesia asirio-caldea, entre 1915 y 1922 en el Imperio Otomano, jamás los cristianos habían vuelto a sufrir una persecución tan violenta. El resultado demográfico lo dice todo: Hace noventa años, representaban la cuarta parte de la población de la región, mientras que en 2016 no pasan de ser veinte millones quizá un poco más, por lo fluctuante de las estadísticas.

Hace poco Didier Martiny realizó para el canal franco-alemán Arte el documental, ¿El fin de los cristianos de oriente?. ¡Ojalá TV-UNAM, el IPN o Canal 22 lo pasen pronto! Empieza en Irak, cuando la toma de Mosul por el Califato corrió a cientos de miles de cristianos hacia el Kurdistán y el exilio; y con ellos a los pobres yazidis y a muchos musulmanes. Ahora que se está dando la batalla de Mosul, para expulsar al Califato, el enviado papal al Oriente Medio, el cardenal Fernando Filoni, reconoce que “es muy difícil que los cristianos vuelvan a vivir en Irak como antes”. Ignora cuántos quedan, pero dos años de Califato han expulsado a la mayoría de esa región, cuna histórica de las Iglesias más antiguas de la Cristiandad. Algunos observadores estiman en 275 mil los que aún no se resignan a dejar Irak; en tiempos de Sadam Husein (lo extrañan, con mucha razón) eran 10% de la nación. Entrevistado, el cardenal dijo que los que han quedado en las cercanías de Mosul no saben qué hacer. “En Mosul han convivido en paz durante siglos musulmanes, cristianos y minorías. El trauma de hace dos años ha sido devastador. No se trata de recuperar los bienes. ¿Podrán volver a vivir como antes? Esto es muy complicado (…) Se han concentrado históricamente en pequeñas ciudades, sin organización política ni militar. Pero reivindican retornar las ciudades donde conservan tradición, lengua y cultura milenarias” (El País, 23 de octubre 2016).

El documental, que trata también de Egipto, Siria y Líbano, demuestra la incomprensión profunda de una Europa que sale a las calles para defender Charlie y el derecho a las caricaturas, pero no se conmueve cuando queman vivos a los cristianos católicos y evangélicos de Nigeria, o degüellan a los coptos en Libia. Tampoco se interesa por los sufrimientos de los cristianos de la India, víctimas de la violencia del extremismo hinduista que ataca también a los musulmanes. Cifras oficiales: en la India hay 80% de hindúes, 12% de musulmanes, 2% de cristianos, y sijs, budistas, jainistas y parsis. Pero en el estado de Kerala hay 20% de cristianos. Ni Europa, ni Estados Unidos chistan cuando el hombre fuerte chino, el presidente Xi Jinping advierte contra “la infiltración de elementos extranjeros a través de la religión”, y aumenta la presión (para no decir más, por falta de información) contra evangélicos y católicos. En Indonesia tampoco está garantizada la libertad religiosa.

Investigador del CIDE.
[email protected] cide.edu

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