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Internet es ingobernable ahí donde la gente es libre también. Las excepciones, como China o Corea del Norte, han limitado esa libertad a cambio también de sacrificar la representación y creatividad de sus pueblos. En México existirá la tentación de controlar el espacio en línea, pero mientras el país sea, al menos en el nombre, una democracia, no se podrá.
Los excesos de los usuarios son reales, por supuesto; incluso peligrosos. A través de las redes sociales hemos sido testigos de cómo se destruyen, siempre impunemente y a veces sin sustento, reputaciones de todo tipo de personas. Han ocurrido también casos de sicosis colectivas, intimidaciones a comunidades enteras, campañas de odio...
Estos tiempos de campañas políticas no han sido la excepción. Páginas de internet han sido refugio de campañas negras que con facilidad serían prohibidas en radio y televisión por las autoridades electorales. La llamada “guerra sucia” es eficaz. Mostró su utilidad sobre todo en 2006 cuando el PAN logró anclar al candidato de la izquierda el concepto de “un peligro para México”.
A partir de ese momento inició el frenético intento de los partidos políticos en el Congreso por controlar las campañas. En 2007 una reforma prohibió la contratación de espacios publicitarios en medios electrónicos... lo cual dio lugar a arreglos subterfugios entre medios y candidatos. En 2013 se dio una nueva reforma, esta vez para controlar los gastos de campaña... Legislación que hasta ahora no ha probado su utilidad, pues el dinero sigue brotando en las campañas con consecuencias menores para los infractores.
Dice la presidenta de la Comisión de Quejas, —instancia responsable de permitir algunas campañas como las del Partido Verde, y de suspender otras como la del PAN sobre los relojes del presidente del PRI, Cesar Camacho— Beatriz Galindo, que internet debería ser regulado. El consejero Ciro Murayama, en cambio, ve un riesgo autoritario en el hecho de coartar el espacio donde los ciudadanos pueden expresar, sin filtros, sus opiniones.
Tiene bases el Tribunal Electoral federal cuando considera que internet no puede ser controlado porque, por fortuna y por desgracia, sigue siendo anónimo y no siempre rastreable el origen de la información que ahí se difunde. ¿Acaso se puede castigar a millones que animan un trending topic?
La libertad es incómoda y conlleva riesgos. Bien protegida, sin embargo, provee a la sociedad también de la mejor vacuna contra la injuria y la difamación: la difusión de todos los puntos de vista.
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