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Las prioridades del Congreso

Editorial EL UNIVERSAL

Legislaciones urgentes como las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción, las iniciativas presidenciales de Mando Único (rezagada por segundo año consecutivo), del uso medicinal de la marihuana y su nuevo gramaje para uso personal, así como la Ley Nacional de Ejecución Penal y la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura —entre muchas otras— quedaron pendientes luego del cierre del segundo periodo ordinario de sesiones de la 63 Legislatura del Congreso de la Unión.

En el caso de las leyes anticorrupción, quedo para mejor tiempo, a pesar del plazo constitucional que marca como fecha límite para su aprobación el 28 de mayo de 2016, y de contar con el respaldo de 600 mil firmantes.

No obstante que tanto el Senado de la República como la Cámara de Diputados dejaron abierta la posibilidad de llevar a cabo periodos extraordinarios de sesiones una vez que pase el proceso electoral del 5 de junio, el rezago de éstas y otras importantes legislaciones no hace más que abonar a la mala imagen de los legisladores y evidencia el desprecio de senadores y diputados hacia las exigencias sociales —en el caso de las leyes anticorrupción— y hacia los compromisos de México ante la comunidad internacional —en relación a la ley para prevenir y sancionar la tortura—, por citar un par de ejemplos.

Aplazar, o de plano dejar fuera, reformas sobre los tres grandes asuntos nacionales actuales —Anticorrupción, Mando Único y legalización de la marihuana—, de enorme trascendencia para la vida de los mexicanos, prueba una vez más la ausencia de una agenda ciudadana al interior de las cámaras del Congreso, y más bien, como ocurre usualmente en la segunda mitad de sexenio, deja ver que dicha agenda está por completo centrada en el proceso electoral en puerta.

Porque puede argumentarse que la razón de que estas iniciativas se queden en la congeladora legislativa es la falta de acuerdos entre los grupos parlamentarios; sin embargo, varias de las iniciativas que se pospusieron llevan suficiente tiempo en espera como para ya haber sido discutidas, y en el caso de las leyes anticorrupción, por ejemplo, más pareciera que hubo un retraso deliberado de las bancadas para no aprobar la iniciativa de la forma en que se presentó, que evidentemente toca fibras sensible para toda la clase política, como la Ley 3de3.

Las prioridades de los partidos y sus bancadas en el Congreso no pueden ni deben ser unas elecciones, ni ningún asunto ajeno al interés ciudadano. Debido a que muchas de las propuestas aplazadas forman parte de una agenda de compromisos que diputados y senadores hicieron con la ciudadanía, los legisladores nos quedaron a deber, por decir lo menos, en este periodo de sesiones. Los temas cruciales para el país habrán de esperar, una vez más, al próximo mes de septiembre.

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