Mejores cárceles para México

Editorial EL UNIVERSAL

Hace tiempo que al sistema penitenciario mexicano le urgía una seria reestructuración. Luego de episodios penosos como la fuga del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán del Penal del Altiplano; o trágicos, como el enfrentamiento en el penal de Topo Chico en Nuevo León, que tuvo un saldo de 52 muertos, se hizo evidente que la situación reinante en las cárceles mexicanas, tanto federales como estatales, urgía a una exhaustiva revisión desde todos los enfoques, tanto de seguridad, desde luego, como también desde uno de derechos humanos.

Por ello es positivo que una reforma está en marcha, de acuerdo con el titular del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS), Eduardo Guerrero Durán, en entrevista con EL UNIVERSAL.

Dicha estrategia, según Guerrero Durán, se basa en seis ejes —garantizar la gobernabilidad de los centros penitenciarios, reconstrucción de infraestructura o adecuación tecnológica; profesionalización del personal y proyectos de vida, estandarización de procesos y procedimientos, así como reinserción social— y 26 acciones que atinadamente no están enfocados únicamente en los penales federales, sino también en las prisiones estatales, a partir de la creación de una ley que sustituya a la hoy vigente que, afirma el funcionario, es obsoleta. Además se busca que dicha nueva legislación homologue los reglamentos de todas las cárceles del país. En suma, una ley que dote al sistema penitenciario de elementos jurídicos para operar correctamente en el contexto actual.

Entre los cambios mencionados por el comisionado uno es especialmente positivo: se prevé la inclusión de personal de la Comisión de Derechos Humanos (CNDH), que estará de forma permanente al interior de los Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos) para recibir y atender las quejas que interpongan internos y familiares.

Además, otra medida positiva es que se pretende contar con penales exclusivos para internos acusados por ilícitos contra la salud, extorsión o para personas de la tercera edad. En la reestructuración que está en marcha se incluyen además otros aspectos que también urgía revisar, como la sobrepoblación, la infraestructura de los penales, las reglas de ingreso, entre otros.

Que el gobierno federal reconozca la necesidad de hacer algo y emprenda estas acciones para robustecer el sistema penitenciario desde luego que es loable, pero lo principal que debe buscarse es que los Ceferesos simplemente cumplan con su función primigenia, la reinserción social; y por supuesto también garantizar que al interior de las prisiones no se cometan más delitos.

Hoy los penales deben jugar un papel más importante en la cadena de justicia, uno verdaderamente importante, porque muchos de los problemas de seguridad pública se pueden resolver si se hacen bien las cosas dentro de las cárceles. Eso podría hacer la diferencia y, por ende, ese debe ser el rumbo.

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