Al rescate del IMSS

Editorial EL UNIVERSAL

¿Quién no conoce una historia de omisión o negligencia cometida en alguna instalación del IMSS? El Instituto que durante décadas fue símbolo del bienestar social proveído por el Estado ha acumulado en su más reciente época crecientes denuncias de los usuarios; lleva tres años consecutivos a la cabeza de la lista de quejas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. No significa que en la organización haya pocos médicos, enfermeras y trabajadores cuya labor, ante la falta de recursos, sea heroica, pero las deudas y malas administraciones previas le han afectado más.

Una oportunidad para cambiarle la cara al instituto se presenta ahora con la llegada de Mikel Arriola Peñalosa como director general del Instituto Mexicano del Seguro Social. Su oferta de mejora es muy concreta: reducir los tiempos de espera en cirugías; en la asignación de camas hospitalarias y en el otorgamiento de los pases para acudir con especialistas. Los tres son motivo de inconformidad constante entre los pacientes.

La promesa es una buena señal de inicio porque es medible. Dentro de uno o dos años la sociedad podrá pedirle cuentas al director del IMSS sobre si se mejoró o no en los aspectos sobre los cuales dijo iba a poner atención al llegar al cargo.

Ofrece otras herramientas de rendición de cuentas: él no será un director de “escritorio”, dice también en entrevista con este periódico. Asegura que saldrá de sus oficinas para recorrer hospitales y clínicas y conocer de primera mano lo que ocurre en los lugares bajo su supervisión.

El hecho de que Arriola sea economista puede brindarle otra ventaja al instituto: sus males parten de una carencia de recursos o mala administración de éstos.

El IMSS tiene fuentes de ingreso que, a diferencia de sus gastos, no están aumentando: cuotas sobre el sueldo de los trabajadores; presupuesto del gobierno federal para asumir los costos que generan los jubilados; y la incorporación de grupos de asalariados que se encuentran fuera del IMSS. ¿Podrá lograrse el milagro de incrementar uno de estos rubros?

Hay que ser realistas. Una reestructuración del IMSS requeriría de muchos años de esfuerzo conjunto de patrones, trabajadores y jubilados, de aportar mayores contribuciones; aceptar la reducción de las prestaciones y de un gobierno comprometido con impulsar la prevención y el cambio en los hábitos de las personas para, a su vez, bajar la proporción de la población que ingresa por costosos problemas crónicos.

El IMSS nunca ha dejado de cumplir con la obligación que le encomendó el Estado, pero la sobrevivencia no es suficiente. El nuevo director parece comprenderlo. Veremos.

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