EU: la hora de la verdad

Editorial EL UNIVERSAL

A sólo unas horas del inicio de la carrera por la nominación presidencial en Estados Unidos, el escenario político en el país vecino se torna enrarecido y tenso.

El arranque de las elecciones primarias en la lucha por la presidencia, tanto en las filas del Partido Demócrata como en las del Partido Republicano, se vislumbra incierto luego del show mediático imperante hasta el momento y complicado ante el desconcierto de una clase política que considera el avance de candidatos “independientes” como Donald Trump, por el bando republicano, y de Bernie Sanders, por el demócrata.

Por un lado, entre las filas republicanas muy probablemente se avecina un choque entre el magnate Donald Trump y el poderoso establishment de este partido que, aunque conservador, sigue resistiéndose a que este polémico empresario inmobiliario —que no ha parado de amenazar, humillar e insultar a los inmigrantes, a las mujeres y a la comunidad musulmana— sea su candidato a la presidencia. En este sentido, el principal reto para los republicanos será sobrevivir a la “guerra civil” declarada por Trump al interior de esta organización política, para no perder la oportunidad de llegar a la Casa Blanca. En esta dirección han comenzado, al interior de las filas del Partido Republicano, a darse reacomodos para apoyar las candidaturas del senador por Florida, Marco Rubio, o la de Jeb Bush, ex gobernador del mismo estado.

En el caso de los demócratas, el verdadero desafío será, según analistas consultados por este diario, mantener viva la coalición histórica que forjó Barack Obama en 2008, para así conquistar por tercera ocasión consecutiva la presidencia. La ex secretaria de Estado y aspirante demócrata, Hillary Clinton, por su parte, sigue gozando de un confortable margen en las encuestas a nivel nacional; sin embargo, un tropiezo ante su rival demócrata Bernie Sanders en Iowa y en New Hampshire, podrían complicar seriamente sus aspiraciones.

En el plano nacional, tanto demócratas como republicanos deberán enfrentar a un electorado cada vez más dividido e impredecible que, además, está furioso con la clase política y también considerablemente frustrado con el sistema político actual, con el duopolio de los partidos demócrata y republicano, y vulnerable por ende a embestidas populistas de cualquiera de los contendientes. Esto en parte explica el éxito de figuras estridentes y vacías de plataforma política como Donald Trump.

Lo que habría que tener presente en México es que, a estas alturas del proceso electoral estadounidense, Trump ha dejado de ser sólo un tipo racista y controvertido que acapara la atención de los medios, para convertirse, para bien o para mal, en una posibilidad real de candidato a la presidencia de EU.

Es deseable, sin embargo, que lo que acabe reinando en esta contienda sean las propuestas de fondo y las plataformas políticas de verdad. Veremos.

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