Sin seguridad no hay desarrollo

Editorial EL UNIVERSAL

Una condición indispensable para el desarrollo económico de cualquier país o región es indudablemente la seguridad; la existencia de garantías por parte de los gobiernos para que, sin temor a perder, ya no digamos tiempo y dinero, sino la vida misma, empresarios y el capital humano que acarrean, se animen a establecerse en determinado lugar y con ello desencadenen un círculo virtuoso de crecimiento.

Es por ello que el éxito económico de una localidad, entidad o de una nación se logra sólo luego de haber iniciado un proceso de consolidación de un sistema de instituciones sociales y de seguridad, requisito no único pero sí muy importante para que venga el despegue económico.

Un ejemplo claro de esta aseveración, y al mismo tiempo una muy buena noticia para México, es lo que ha ocurrido en Michoacán con la industria aguacatera, luego de que ésta atravesara por tiempos críticos debido al dominio en la zona primero de los Zetas, la Familia Michoacana y luego de Los Caballeros Templarios.

Actualmente Michoacán produce más de la mitad de los aguacates que se consumen en todo el mundo, según la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de Michoacán (Apeam), que agrupa a más de 12 mil productores y 40 empacadores. En Tancítaro, uno de los principales centros productivos de la región, 9 de cada 10 pesos de la economía provienen de esta agroindustria. Y el negocio continua creciendo, pues más de 12 mil pequeños productores mexicanos, la mayoría con cultivos de menos de cinco hectáreas, producen ocho de cada 10 aguacates que se consumen en Estados Unidos. Esto ha generado una cadena de bienestar que paulatinamente ha reconstruido el tejido social tan dañado en años pasados.

Desde 2013 los productores dejaron de pagar la extorsión de aproximadamente mil pesos por hectárea que cobraban Los Caballeros Templarios. De entonces a ahora, la exportación de aguacate mexicano ha batido el récord histórico, creciendo más de 200% de cinco años para acá.

La Apeam calcula que la explotación del aguacate en toda su cadena emplea a más de 300 mil personas —100 mil trabajos directos y alrededor de 200 mil indirectos—, con lo que la industria del aguacate es hoy la actividad productiva más importante de Michoacán, que significa más de 50% del PIB agrícola de la entidad, que tiene el primer puesto en este sector económico en el país. Y es así que su impacto positivo rebasa el nivel local y llega a ser un buen dividendo para todo el país.

El caso de Michoacán con la industria del aguacate es prueba de que generando condiciones de seguridad y garantizando la aplicación de la ley y la integridad de las personas, el desarrollo social y el crecimiento económico vienen por añadidura.

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