Largo camino por recorrer

Editorial EL UNIVERSAL

En el último cuarto de siglo la sociedad mexicana ha convivido de manera permanente con el concepto de los derechos humanos. Mucho ha cambiado en este tiempo, pero no por eso han dejado de presentarse violaciones en la materia. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que mañana cumple 25 años de creada, ha sido la instancia que vela por el cumplimiento de las libertades, pero su presencia no ha bastado para erradicar los abusos. Actores involucrados en el fomento y defensa de los derechos humanos han fallado.

En la celebración del 25 aniversario el ómbudsman reconoce que no se han logrado evitar casos como los de Aguas Blancas, Acteal, San Fernando, Chalchihuapan o Tlatlaya, pero sí se ha conseguido hacerlos visibles ante la sociedad.

Desde luego que no es suficiente. Además de que los hechos sean conocidos por la opinión pública se requiere que haya consecuencias. Una de las lamentaciones más recurrentes por los distintos personajes que han encabezado la CNDH es la falta de actuación de autoridades ante violaciones a derechos.

El punto débil parece identificado. Hay varias zonas en el país que se caracterizan por la ausencia del Estado de derecho y en donde las comisiones estatales de derechos humanos tienen escasa injerencia y a veces se manejan como una oficina estatal. Pero esa no es la única debilidad. Una de las acciones fundamentales para avanzar en un cambio de mentalidad debe darse en la familia y en las escuelas. Las nuevas generaciones deben ser educadas en la no discriminación, el respeto a la diversidad y en equidad de género, por mencionar algunos puntos.

Es cierto que en los últimos 25 años la autoridad ya no es la misma. Con la creación de la CNDH se han logrado avances en atención de víctimas, por ejemplo, y se ha contribuido a señalar a gobiernos que han incurrido en faltas a las libertades. Pero aún hay zonas de claroscuros que deben ser resueltas tanto por el gobierno federal como por los estatales y los poderes legislativos. Es básico crear y actualizar los instrumentos de protección a los derechos humanos, actualizar leyes para castigar casos de tortura y desaparición forzada, así como adoptar prácticas internacionales que garanticen investigaciones oportunas, exhaustivas e imparciales. Ha pasado un cuarto de siglo y aún hay temas pendientes. ¿Cuánto tiempo más deberá transcurrir para culminar la obra?

Ante el panorama, el Ejecutivo Federal garantizó el ejercicio pleno de los derechos fundamentales. La ruta va en lo correcto: atender lo inmediato y coyuntural, pero también diseñar y aplicar estrategias de largo plazo para superar desafíos estructurales e incluso de índole cultural. El compromiso es encomiable, aunque se requiere que se sumen voces de otros órdenes de gobierno.

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