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2017: ejemplo y desafío

David Penchyna Grub

A la familia Silva-Herzog

El 7 de marzo de 2016 llegó entero y puntual don Jesús Silva Herzog Flores a las oficinas centrales del Infonavit. Desde el estacionamiento hasta que pudo sentarse en la primera fila del auditorio que lleva su nombre, pasaron 15 minutos de aplausos y peticiones de fotografías por parte de los trabajadores. En cada pasillo, cada escalón del emblemático edificio de Teodoro González de León —que supervisó tantas veces durante su construcción— el comentario era el mismo: “¡Ahí va don Jesús!”. Se celebraba la Asamblea General del Instituto que él dirigió antes que nadie. Una de cada cuatro casas financiadas en el país en 44 años y 9 millones de créditos después, Jesús Silva Herzog volvía a su casa.

A un año de distancia, su legado es mucho más que números. Son millones de mexicanos que cuentan hoy con un patrimonio gracias a una idea revolucionaria instrumentada en la primavera de 1972. Pero el mejor ejemplo de Jesús Silva–Herzog Flores en el Infonavit, fue la capacidad de romper los paradigmas de su tiempo, para encontrar una solución sostenible y asequible, a las necesidades de la vivienda en el país. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece y garantiza una serie de derechos sociales.

El reto siempre colosal es encontrar los vehículos para materializar esos derechos en un entorno en el que cualquier recurso es escaso y las necesidades son crecientes. Eso es precisamente lo que logró el primer director general del Infonavit: materializar el derecho constitucional a la vivienda, a través de un fondo mutualista donde lo mismo cabe el que gana un salario mínimo al día que el más acaudalado ciudadano mexicano.

Un esquema progresivo en el que quienes menos ganan, reciben un apoyo directo que abarata la tasa de interés que pagan por su crédito —un subsidio cruzado— y con ello, tienen la oportunidad de tener la hipoteca que en otras instituciones de crédito les sería negada.

Un modelo funcional que, como ninguna otra institución en México, tiene la solidez financiera para financiar cientos de miles de créditos hipotecarios y de mejoramiento cada año, y devolver a los pensionados el saldo de su Subcuenta de Vivienda, con un rendimiento que en 2016 fue de 6.81%.

La mejor manera de honrar la memoria de don Jesús Silva-Herzog Flores, es alterar inercias y cambiar las reglas del juego para que, con el capelo de las instituciones, podamos incidir de mejor manera en la vida de las y los ciudadanos, centrando nuestros esfuerzos en lo que sí está en nuestras manos en una coyuntura económica global desafiante.

En nuestras manos está que este 2017 sea el año del patrimonio para las y los mexicanos. Con un histórico incremento al monto máximo (70% superior) y más de 200 mil millones de pesos para invertir en crédito, el Infonavit puede y debe estar a la altura de la historia, del momento y de su fundador.

Director general del Infonavit

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