Miranda y la pobreza

Beatriz Mojica Morga

La política se degrada cuando el poder lucra con la necesidad de la gente. El régimen priísta no pretende mejorar la calidad de vida de los mexicanos, sino influir en elecciones. Así, podemos explicarnos perfectamente por qué en estos 4 años tenemos 2 y medio millones más de pobres.

Para Peña Nieto lo importante son los votos y no los pobres. En su praxis arcaica de la política, un pueblo pobre es más manipulable y todo puede arreglarse a billetazos y dádivas.

Por eso reafirmó su estrategia de convertir a la Sedesol en centro de operaciones de la estrategia electoral del PRI. No hay otra forma de explicar el nombramiento de su compadre y principal operador político Enrique Miranda como el responsable de la política de combate a la pobreza.

Peña Nieto insiste en usar a la Sedesol como proveedora de campañas. Con Miranda al frente se retrocede, se vislumbra una operación abierta y sin miramientos para poner a disposición del PRI los programas sociales en los estados donde habrá elecciones en 2017, sobre todo el Estado de México y tratar de entrar en una ruta de recuperación territorial ante el descrédito del Presidente de la República y su mala gestión.

Desde esta perspectiva, no importan los indicadores que miden la pobreza, ni siquiera que se interrumpa la medición, porque lo que se busca es maquillar la realidad. Para qué insistir en un Padrón Único de Beneficiarios, si en la duplicidad y el caos es como funcionan mejor las clientelas electorales. La transparencia en el uso de los recursos públicos, la eficacia, la eficiencia, los resultados… no tienen cabida.

En el trasfondo permea la perversidad: esta administración federal está marcada como la de mayor incidencia de denuncias por delitos electorales por el uso de los recursos públicos a través de la Sedesol. En la Fepade al menos existen 20 denuncias que involucran a delegados y trabajadores de la dependencia por el uso de los padrones como el de Prospera, empleo temporal y de otros programas sociales para la coacción del voto.

La estrategia implementada por Rosario Robles al nombrar como delegados de la Sedesol en los estados a operadores políticos del PRI mostró la vulnerabilidad del programa Prospera y todos los demás. Fue documentada en Veracruz la incidencia de actores políticos en el padrón del Prospera.

La denuncias interpuestas por los partidos políticos en 2016 obligaron a la renuncia de los delegados de la Sedesol en Veracruz y Quintana Roo, pero nunca se revisó más a fondo y mucho menos se corrigió el actuar de la dependencia federal. La impunidad como premio es la regla.

Rosario Robles echó a andar una estrategia de Cruzada Contra el Hambre que en lugar de disminuir, aumentó el número de pobres. Meade tampoco hizo mucho para corregir la política social y menos su uso electoral. Cerró los ojos ante el actuar de los delegados de la Sedesol en los estados con elección y dejó que la estrategia continuara.

El nombramiento de Miranda, el sibarita compadre de Peña Nieto, no da ninguna esperanza a los pobres: todo cambia para seguir igual.

México requiere de una política social seria para construir una sociedad más igualitaria, incluyente y de oportunidades reales de desarrollo económico. Ojalá lo entendiera Peña, pero es un Presidente que no ve, que no escucha, que no aprende de sus errores.

P.D. El nombramiento de Tomás Zerón de Lucio como secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional confirma que en este gobierno se premia la iniquidad con impunidad.

Secretaria general del PRD

@Beatriz_Mojica

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