¿Y después de las marchas?

Alberto Aziz Nassif

Con el tsunami trumpista México ha recibido los impactos de un presidente de Estados Unidos que actúa como un fascista. Desde la campaña fue insulto tras insulto y cuando llegó a la presidencia ha sido golpe tras golpe. ¿ Dónde está la respuesta de México?

El gobierno de Peña Nieto, que atraviesa por su peor momento de reprobación, se ha mostrado timorato y completamente rebasado. La respuesta de la sociedad civil se materializó al fin en una marcha el pasado domingo 12 de febrero. Sin embargo, esta expresión fue una muestra de las condiciones por las que atraviesa el país.

La crisis interna del país reporta una violencia sistemática, una violación grave de los derechos humanos, una enorme simulación política, carretadas de impunidad y corrupción y una descomposición de la economía. En el frente externo el trumpismo ha desencadenado otra crisis que llevará a modificar el modelo exportador TLCAN que le cambiará la vida a millones de inmigrantes mexicanos que viven en Estados Unidos y que nos meterá a una relación de golpes con el vecino del norte, mientras dure esa administración salvaje.

En México existen diferencias importantes que nos impiden recrear la ficción de una unidad nacional. Ya hemos escrito en este espacio que los márgenes para el patriotismo se han angostado. La crisis de representación nos ha llevado a un enojo generalizado en contra de las políticas de este gobierno. La falta de representación dentro del sistema político se expresa también en la ausencia de un liderazgo confiable. En estas condiciones era prácticamente imposible una convocatoria a marchar por parte de los partidos políticos y el gobierno. Así que fue un grupo de organizaciones de la sociedad civil los que convocaron a salir a la calle, Vibra México. Pero este movimiento tuvo dificultades para desplegarse. El gobierno y sus peones contaminaron la escena y lanzaron la iniciativa de otra marcha en apoyo al presidente, que finalmente fracasó. Las organizaciones de corte oficialista y sus líderes fueron repudiados. La consigna de estar unidos y cantar el Himno Nacional no basta para superar las enormes diferencias que existen en el país. A pesar de la coincidencia de expresarse en contra del trumpismo, en México hay agendas polarizadas: para los oficialistas se trataba de impugnar a Trump y respaldar a Peña, mientras que para los otros el tema fue exigirle cuentas al gobierno y repudiar a Trump. La valoración diferente frente al gobierno peñista genera una enorme diferencia para enfrentar al tsunami del norte.

Agendas y convocantes hacen la diferencia. Estar en contra de las políticas del trumpismo no es suficiente para unir a los mexicanos, lo cual puede resultar complicado de entender para algunos. La pregunta sigue abierta: ¿Qué hacer frente al enemigo externo? No sólo se trata de marchar y mostrar músculo social en la calle frente a la adversidad externa, sino que también es fundamental establecer cuáles son nuestros recursos, qué tipo de estrategia vamos a implementar, qué negociaciones se van a tratar, cuáles intereses se quiere beneficiar y cuáles no, a dónde queremos llegar.

Es correcta la consigna de defender al país y, sobre todo, a los paisanos que hoy son amenazados por el fascismo trumpista, pero no sabemos si este gobierno tenga el mismo interés, después de ver cómo ha construido sus políticas entreguistas en los últimos años. Peña ha sido incapaz de plantarle cara a Trump en todos los golpes que le ha dado al país. Videgaray influyó para que no se hable de la debilidad del Presidente mexicano y para decirle a Trump que el peligro no es la frontera con México, sino con América Central. ¿Quién piensa que este gobierno va a defender los intereses generales del país? Queda claro que este gobierno no es confiable.

Lo más probable es que Peña siga con una completa opacidad, no se sabe cuál es la agenda, qué se negocia y en qué términos. Apoyar a Peña y desconocer su incapacidad, con el pretexto de unirnos en contra del trumpismo, es una apuesta fallida. Es hora de exigir al gobierno un ya basta, los tiempos no están para tolerar más mediocridad peñista, urgen políticas de contrapeso al trumpismo, urge una definición...

 

Investigador del CIESAS.

@AzizNassif

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