Elecciones en Pakistán, plagadas de corrupción, “ingeniería” militar y terrorismo

Pakistán, un país del sur de Asia con 208 millones de habitantes y única potencia nuclear del mundo islámico, elegirá un nuevo gobierno el próximo miércoles

Elecciones en Pakistán, plagadas de corrupción, “ingeniería” militar y terrorismo
Partidarios del Tehreek-e-Insaf (PTI) de Pakistán agitan banderas y gritan consignas - Foto: Mohsin Race/REUTERS
English 20/07/2018 18:34 Gabriel Moyssen Ciudad de México Actualizada 19:51
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Pakistán, un país del sur de Asia con 208 millones de habitantes y única potencia nuclear del mundo islámico, situado estratégicamente en las rutas comerciales entre China, Oriente Medio y África, elegirá un nuevo gobierno el próximo miércoles en un proceso plagado por acusaciones de corrupción, intervención militar y terrorismo.

Desde la independencia del subcontinente indio de Gran Bretaña en 1947, que dio como resultado dos nuevos estados, Pakistán e India, los poderosos generales han gobernado directa o indirectamente al primero la mayor parte de su historia y las perspectivas actuales son similares.

Las encuestas indican que hay una estrecha carrera entre la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N) y el opositor Tehreek-e-Insaf (PTI, o Movimiento por la Justicia), del ex campeón mundial de cricket Imran Khan.

Las tensiones aumentaron desde que el destituido primer ministro Nawaz Sharif, enfrentando un fallo en ausencia por cargos de corrupción, fue arrestado el 13 de julio tras aterrizar en Lahore procedente de Londres.

Sharif y su hija y heredera política, Maryam, están detenidos en Rawalpindi, una ciudad cuartel adyacente a Islamabad. Su arresto detonó una ola de denuncias criminales por violación de las leyes electorales contra casi 17,000 simpatizantes del partido en la provincia central de Punjab.

Las investigaciones incluyen al líder de la PML-N, Shehbaz Sharif, hermano del tres veces jefe de gobierno y al ex premier Shahid Khaqan Abbasi, quien reemplazó a Sharif el año pasado y ejerció hasta junio, cuando asumió el gobierno provisional.

Sin embargo, nadie será arrestado antes de la votación, según las autoridades interinas de Punjab.

La independiente Comisión de Derechos Humanos de Pakistán destacó su preocupación por la legitimidad de las elecciones, al subrayar “la percepción pública de que no todos los partidos han tenido la misma libertad para desarrollar sus campañas”.

Después de que fuera expuesto en el escándalo de los “Papeles de Panamá” en 2016 como dueño de cuatro departamentos de lujo en Londres, Sharif fue removido del cargo por la Suprema Corte por no ser “honesto” y “veraz”.

Antes, él y Maryam resultaron convictos e inhabilitados para participar en elecciones, debido a que el tribunal anticorrupción determinó que la familia fue incapaz de aclarar cómo adquirió las propiedades en la capital británica.

Sentencia de prisión

Condenado a 10 años de prisión, Sharif sostiene que los militares apoyan la “cacería de brujas judicial” para evitar que la PML-N obtenga un segundo mandato.

Ningún primer ministro ha logrado completar su periodo de cinco años, al tiempo que el “establecimiento” integrado por el ejército, el Poder Judicial y la administración pública es acusado de “ingeniería política” tras bambalinas para favorecer a Khan, quien describe a Sharif como un “criminal”.

La semana pasada, Asif Ghafoor, vocero de las fuerzas armadas, señaló que las mismas no juegan “un papel directo” en los comicios. Agregó que 371,000 soldados y paramilitares darán seguridad a más de 85 mil casillas para la votación.

En la empobrecida provincia suroccidental de Baluchistán, la PML-N y el Partido Popular de Pakistán (PPP) denunciaron que la Inteligencia Interservicios (ISI) amenazó a candidatos para cambiar de bando.

Dirigentes locales aseguraron a la prensa pakistaní e internacional que el nuevo Partido Awami, formado en marzo, es la pantalla para la intervención de la ISI en las elecciones.

Entre tanto, pese al surgimiento de las redes sociales, la rápida urbanización y una mejor educación en Punjab, los señores feudales, caciques tribales y ancianos de los clanes, conocidos como los “elegibles”, todavía llevan la voz cantante.

Acostumbrados a cambiar de partido, abandonaron esta vez a la PML-N para retener sus puestos parlamentarios bajo la bandera del PTI de Khan.

Punjab representa más de la mitad de los 272 asientos elegidos en la Asamblea Nacional, lo que lo hace el objetivo  clave de los comicios.

Glamoroso y rodeado de su fama como filántropo—ha establecido tres modernos hospitales especializados en cáncer en el país—Khan, de 65 años, pasó por su lado de los ideales laicos que promovió en las elecciones de 2013 a una postura conservadora, ignorando los rumores respecto a sus aventuras sexuales e hijos sin reconocer que han afectado su carrera desde la Copa Mundial de Cricket de 1992.

Todavía opuesto a la guerra contra el Talibán—ha insistido en las conversaciones de paz tanto en Pakistán como en Afganistán—Khan, presunto favorito del “estado sobre el estado”, financió mediante el gobierno del PTI en Khyber Pakhtunkhwa (la antigua provincia Frontera Noroccidental) la madrasa (escuela religiosa) de Sami-ul Haq, una notable tapadera de los rebeldes.

A escala nacional, sus promesas de un “nuevo Pakistán” a menudo suenan huecas.

Apenas horas antes de que Sharif regresara de Londres, un bombardero suicida del Estado Islámico mató a por lo menos 149 personas en un mitin en Mastung, Baluchistán, entre ellas un candidato a la legislatura provincial.

Otras cuatro personas fallecieron en un atentado en la ciudad noroccidental de Bannu.

Sin importar quién gane, la economía de Pakistán se tambalea y es probable que requiera un rescate del Fondo Monetario Internacional, luego de que el déficit en la cuenta corriente se duplicó este año.

Islamabad ha dado gran impulso al Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), una serie de proyectos de infraestructura de comunicaciones y energía que suma USD $62 mil millones y es parte de la Iniciativa Cinturón y Ruta de la Seda de China.

Mientras que los beneficios finales para el desarrollo del país siguen siendo objeto de debate, el CPEC también es visto como parte del realineamiento estratégico de Pakistán con China y Rusia bajo el manto de la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO), así como un contrapeso para las renovadas tensiones con India por la disputada región de Cachemira.

Editado por Sofía Danis
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