El asesinato de Soleimani pone a Estados Unidos e Irán al borde de la guerra total

A fin de entender sus repercusiones a largo plazo, es necesario conocer la naturaleza de su lucha en las últimas dos décadas contra Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita y otros aliados

El asesinato de Soleimani pone a Estados Unidos e Irán al borde de la guerra total
Una persona sostiene una foto del comandante iraní Qassem Soleimani - Foto: SalamPix/ABACAPRESS.COM via REUTERS
English 10/01/2020 17:22 Gabriel Moyssen Ciudad de México Actualizada 19:22

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La administración Trump cometió un error de profunda dimensión estratégica en Oriente Medio con el asesinato del mayor general iraní Qassem Soleimani, y a fin de entender sus repercusiones potenciales a largo plazo, es necesario conocer la naturaleza de su lucha en las últimas dos décadas contra Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita y sus aliados yihadistas.

Contrario a los alegatos formulados por la Casa Blanca y el Departamento de Estado para justificar el homicidio de Soleimani en Bagdad el viernes pasado, al afirmar que planeaba “ataques inminentes” sobre instalaciones y personal de Estados Unidos en todo Oriente Medio, el primer ministro iraquí Adel Abdul-Mahdi ha revelado que de acuerdo con su función dual como líder militar y diplomático, Soleimani viajó a Bagdad para discutir el reacercamiento entre Irán y Arabia Saudita con mediación de Iraq.

Ante el parlamento de su país, Abdul-Mahdi detalló que esperaba reunirse con el jefe de la Fuerza Quds (Jerusalén), brazo externo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica Iraní (IRGC), en la mañana de su ejecución por dos drones junto a Abu Mahdi Al-Muhandis, vicecomandante de la milicia iraquí Comité de Movilización Popular.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el premier iraquí, incluso le agradeció personalmente por su esfuerzo; Soleimani, quien pese a la leyenda negra creada en torno a su figura por la propaganda occidental a menudo viajaba sin medidas de seguridad y usaba libremente su teléfono, había demostrado su habilidad diplomática muchas veces en el pasado.

Por ejemplo, Soleimani alentó a los partidos políticos chiítas a seleccionar un nuevo primer ministro iraquí en 2018Abdul-Mahdi—y un nuevo presidenteBarham Saleh—que no fueran boicoteados por Washington, al comprender la importancia de conservar una buena relación bilateral para la estabilidad de la antigua Mesopotamia.

De acuerdo con el periodista Elijah J. Magnier, como representante del líder supremo iraní Alí Jamenei, Soleimani aceptó el nombramiento de Haider al-Abadi como primer ministro de Irak en 2014, aunque había propuesto la reelección de Nuri al-Maliki, debido a la oposición de la Maryaiya, el influyente consejo de ayatolas chiítas con sede en Nayaf.

Su obra principal, sin embargo, fue la consolidación del “Eje de la Resistencia” desde Gaza hasta Yemen; en particular, convenció a Rusia de intervenir en Siria en 2015, salvando al gobierno del presidente Bashar el Assad amenazado por rebeldes, porque, afirmó, “nosotros no somos como los estadounidenses. No abandonamos a nuestros amigos”.

“Era el responsable de derrotar al Estado Islámico en Irak y Siria”, hace notar la bitácora Moon of Alabama, y como tal Soleimani fue reconocido por los medios de Estados Unidos, que publicaron fotografías de él estudiando la situación en el campo de batalla con oficiales iraquíes.

Involucramiento positivo

“El alto general estadounidense Martin Dempsey [entonces titular del Estado Mayor Conjunto] ha afirmado que el involucramiento de Irán en la lucha contra ISIS en Irak puede ser un paso positivo, en tanto la situación no caiga en el sectarismo”, resaltó Newsweek en 2015 mientras Soleimani preparaba la liberación de Tikrit, escenario de ejecuciones masivas de fuerzas iraquíes a manos de militantes islámicos.

Por su parte, Jordan Perry, analista principal para Medio Oriente en la firma de riesgo global Verisk Maplecroft, destacó que “sin el respaldo financiero y militar de Irán, sería extremadamente difícil para Irak lanzar una ofensiva exitosa en Tikrit y más arriba en el Tigris, Mosul”.

Sajad Jiyad, experto en Irak de la consultoría independiente Integrity, añadió que Soleimani jugaba “un papel integral en la coordinación de la ofensiva contra ISIS, al llevar su vasta experiencia y aportar un vínculo clave con Teherán para el apoyo material. Es bueno en la guerra asimétrica y no convencional, en la que tienes que operar en ciudades y densas áreas urbanas”.

Soleimani, enfatizó The New Yorker en un reportaje en 2013, también colaboró con Estados Unidos frente al movimiento Talibán en Afganistán—combatió a los traficantes de opio en la frontera común—y ayudó a estabilizar Irak durante los sangrientos años de lucha étnica que siguieron a la ocupación estadounidense en 2003. Su cooperación mediante canales directos e indirectos fue admitida por Ryan Crocker, embajador de Estados Unidos en Bagdad de 2007 a 2009, lo mismo que por su sucesor James Jeffrey (2010-2012).

Nacido hace 62 años en Rabor, un pueblo de las montañas en el este de Irán, Soleimani se unió al nuevo IRGC en la ciudad de Kermán tras la victoria de la revolución encabezada por el ayatolá Ruholá Jomeini que terminó con el corrupto y autoritario régimen pro estadounidense del sha Mohamed Reza Pahlevi en 1979.

Sólo con educación preparatoria y escaso entrenamiento militar, pronto ganó fama de valentía combatiendo a la rebelión kurda en el noroeste de Irán y especialmente, a las tropas invasoras iraquíes dirigidas por el presidente Saddam Hussein con respaldo occidental y saudita, que incluyó información sobre objetivos para atacarlos con armas químicas.

Nacionalista de línea dura considerado héroe de la Defensa Sagrada, el nombre que Teherán da a la guerra con Irak (1980-1988), en la que se convirtió en comandante de división cuando aún tenía 20 años, Soleimani fue llamado “un mártir vivo de la revolución” por Jamenei.

Después del conflicto, fue designado titular de la Fuerza Quds en 1998 con la misión de desarrollar la doctrina de la guerra asimétrica para enfrentar a enemigos poderosos como Estados Unidos e Israel, además de extender la influencia de Teherán en los países árabes gobernados por sunitas.

Con base en la antigua embajada de Estados Unidos en Teherán, Soleimani, quien se describía como “el soldado más pequeño”, construyó una organización de 20,000 efectivos con ramas enfocadas en inteligencia, finanzas, política, sabotaje y operaciones especiales crucial para la intervención de Irán en Líbano en apoyo a la milicia chiíta del Hezbolá ante la invasión israelí (2006), la derrota del Estado Islámico en Siria o la actual guerra entre los houthis yemeníes y la coalición ocupante encabezada por Arabia Saudita.

Su muerte constituye un auténtico cambio de juego, que modifica las normas del enfrentamiento y ha colocado a Washington e Irán al borde de la guerra; después de todo, el popular Soleimani era visto por algunos observadores como posible candidato presidencial en un momento en que Irán ha sufrido por las sanciones económicas de Estados Unidos y en que la gente protestó en todo el país por el fuerte aumento del precio del combustible.

No obstante, la respuesta moderada de Teherán a la provocación, lanzando una salva de misiles sobre dos bases estadounidenses en Irak sin bajas reportadas, ofrece a la Casa Blanca una oportunidad para frenar la crisis y evitar un gran conflicto, capaz de causar la pérdida de incontables vidas y perturbar la economía mundial.

Una semana de tensión, unidad y dolor en Teherán

Editado por Sofía Danis
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