19 | OCT | 2019
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En la Catedral de Morelia, fue totalmente construida en 1744. Foto: iStock

En Morelia, conoce la leyenda de la Mano en la reja

14/09/2019
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Alan Martínez
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Descubre el centro histórico de esta Ciudad Patrimonio a través de sus leyendas

Morelia es Ciudad Patrimonio de la Humanidad  por la belleza arquitectónica y la historia de su centro histórico. Y es en este punto donde surgen las leyendas. Aquí te contamos tres de ellas.

Catedral de Morelia
En los tiempos de la Colonia, la condesa de Linares, Doña Martha Jimena de Monserrat (sobrina del virrey Joaquín de Monserrat), se encontraba muy enferma y le recomendaron ir a Morelia, ya que ahí, era el único lugar en el que podía curarse, gracias a su clima.

La condesa era muy hermosa, y en su llegada a la Catedral de Morelia, el sacristán Pedro González y Domínguez, quedó completamente enamorado de ella.

catedral_1.jpg Foto: iStock

Pedro le entregó una carta de amor, a la cual Doña Martha no le tomó mucha importancia, hasta que en una ocasión, cuando estaba recibiendo la comunión, observó los ojos del sacristán, de los cuales brotaban dos lagrimas de amor y fue en ese momento cuando la condesa llegó a darse cuenta del amor que tenía hacia él. Y entonces, le correspondió.

Los dos enamorados siempre se veían en la Capilla de las Ánimas a escondidas y, un día, la condesa decidió regresar a España para pedir un título de sacristán y poderse casar con Pedro. Pasaron cinco meses, cuando el representante del rey, mando llamar al sacristán. Él, pensando que su amada ya venía en camino, fue de inmediato, pero únicamente recibió la noticia de que Doña Martha había muerto.

El sacristán regresó a la catedral profundamente triste. Vivió solo hasta que murió de viejo. Se dice que durante el Día de Muertos, en la Capilla de las Ánimas, se ha llegado a ver la sombra del pobre Pedro, admirando a la Condesa.

morelia_catedral.jpg Foto: iStock

La mano en la reja
Esta leyenda relata un episodio de la  vida de Leonor y de su amado Manrique; de su padre, don Juan Núñez de Castro; y de su madrastra, doña Margarita de Estrada.

Esta familia vivía en la calzada de San Diego, en la ciudad de Morelia. Leonor era muy conocida por la belleza que poseía y esto le causaba celos y odio a doña Margarita. Don Juan era comerciante y como salía mucho de la ciudad dejaba solas a su hija y a su esposa.

Doña Margarita aprovechaba la ausencia de su marido para encerrar en el sótano a Leonor. Solo la dejaba salir los domingos para asistir al Santuario Guadalupano, en donde conoció a Manrique de la Serna, un capitán de la guardia del pueblo. 

Ambos se enamoraron inmediatamente y comenzaron a verse a escondidas hasta que, en una ocasión, doña Margarita los sorprendió. Manrique salió de viaje a la capital para solicitar una carta al virrey y poder casarse con Leonor. Durante esos días, Leonor fue encerrada por su madrastra en el sótano. Incluso le ordenó a los sirvientes que no le fueran a dejar comida y agua.

Leonor, a falta de alimentos, rompió una de las tablas de madera que daban a la calle, y únicamente sacaba su mano para pedir comida, hasta que doña Margarita escuchó sus lamento y mandó cubrir ese hueco.

Al llegar don Juan y  Manrique a Morelia, buscaron a Leonor por toda la ciudad. Finalmente, cuando la hallaron en el sótano, ya estaba muerta.  

A pesar de eso, Manrique se casó con ella y le dio sepultura, vestida de novia, mientras que su madrastra fue arrestada. 
 
Se dice por las noches, en la reja del sótano que da hacía la calle, se puede ver asomada la mano de Leonor y escuchar su voz pidiendo agua y comida.  

Esta leyenda tiene una dirección real. Ahora, la supuesta casa de la familia de Leonor está totalmente remodelada y funciona como un centro cultural de la UNAM. La propiedad incluso está catalogada como Monumento Histórico. La puedes encontrar en la Calzada Fray Antonio de San Miguel, con el número 228, en el centro histórico de Morelia.

mano_en_el_sotano.jpg Foto: iStock

Acueducto de Morelia
La leyenda relata que la historia de un obispo, Fray Antonio de San Miguel, quien pedía limosna a los habitantes de los alrededores para continuar con la obra del acueducto, a lo cual ellos se negaron argumentando que su dinero lo tenían en la Ciudad de México. 

Solo don Gonzalo del Roble aceptó dar el dinero que pedía el obispo, pero con la condición de terminar el acueducto el 29 de septiembre (día de San Miguel Arcángel). Eran muy pocos los días para llegar a la fecha estimada y aún quedaban mucho arcos por construir.
 

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Aún así, el obispo mandó a llamar a los albañiles. Comenzaron a trabajar, pero a los cinco días de la fecha pactada, los trabajadores se enfermaron. Así que quedó inconclusa la construcción, faltando ocho arcos.

Ya en vísperas de San Miguel, se cuenta que a las 12 de la noche se escuchaban cincelazos, golpes y carrozas con caballos. Nadie salió de sus casas por temor.
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Al día siguiente, los vecinos se sorprendieron al ver el acueducto totalmente construido. Inmediatamente fueron por todas sus riquezas para dárselas al obispo por miedo a que Dios los fuera a castigar. El obispo no aceptó el dinero argumentando que el milagro ya se había hecho. Fray Antonio contaba con una caja fuerte qu siempre estaba vacía. Al momento de abrirla, ocurrió otro milagro: estaba totalmente llena de oro.  

Por si vienes a Morelia...
El clásico tranvía y operadoras como TTM Tours ofrecen recorridos guiados temáticos en Morelia, uno de ellos es sobre leyendas. Este último organiza paseos en grupo o privados. 

 

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