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Así es Único, hotel romántico en el bosque de Avándaro

Avándaro es el equilibrio entre aventura y relajación: el escenario ideal en el bosque para una escapada romántica a un hotel boutique

Foto: Alan Ávila
14/05/2026 |07:08Cinthya Sánchez |
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Si Valle de Bravo es sinónimo de escapada perfecta desde Ciudad de México, es su versión más serena y sofisticada: un rincón donde el bosque, el lago y las experiencias se entrelazan para ofrecer horas llenas de descubrimiento y calma.





A apenas unos kilómetros de la cabecera de 'Valle', Avándaro se extiende entre bosques de pinos y encinos, con vistas al emblemático Lago de Valle de Bravo, con cascadas naturales como Velo de Novia, cuya caída de agua se asemeja a un delicado tul danzando entre la vegetación (un paseo obligado para los amantes de la naturaleza y la fotografía).

Foto: Turismo Valle de Bravo

El ambiente de Avándaro y Valle de Bravo combina lo mejor del turismo activo con la relajación total. Aquí puedes caminar por el malecón del lago, recorrer mercados de artesanías donde los textiles, cerámica y joyería cuentan historias locales o subir hasta el Mirador La Peña, desde donde el panorama del valle se despliega como una postal interminable.

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En el Avándaro más vibrante —ese que en los últimos años se ha convertido en el refugio predilecto de viajeros, parejas y grupos de amigos que buscan naturaleza con estilo— se instaló Único, un que entiende perfectamente el espíritu del destino: bosque, diseño y descanso sin concesiones.

Así es el hotel boutique Único en Avándaro

A tan solo una cuadra de las plazas, tiendas y restaurantes más concurridos, Único ofrece el equilibrio entre ubicación estratégica y privacidad absoluta. Aquí, el bullicio queda a unos pasos, pero dentro todo es calma. El lujo no es ostentoso: es silencioso, cómodo y atento a cada detalle.

Desde el primer saludo, el personal se anticipa a las necesidades del huésped y convierte la estancia en una experiencia cuidada, cercana y memorable.

Foto: Único Avándaro Hotel Boutique

Las habitaciones son amplias, cálidas y pensadas para el descanso real. Cada una cuenta con un espacio exterior privado que invita a alargar la sobremesa o a cenar en pareja bajo el cielo de montaña.

Es ese tipo de lugar donde el tiempo se desacelera y el bosque parece entrar por la puerta.

La propuesta gastronómica es otro de sus grandes aciertos. El menú a la carta es generoso y bien ejecutado: pescados frescos, cortes de carne, pollo y un salmón que merece mención aparte por su textura y equilibrio de sabores.

Desayunos, comidas y cenas mantienen el mismo estándar: ingredientes de calidad y un sello propio que distingue cada plato.

Foto: Alan Ávila

La alberca climatizada —templada todo el año sin importar la temporada— invita a un chapuzón incluso en las mañanas frías de montaña. Es un espacio perfecto para alternar entre el agua tibia y el descanso en camastros, mientras el servicio fluye con discreción.

Único también es pet friendly, y lo es de verdad. Los huéspedes pueden relajarse mientras sus perros disfrutan de un área diseñada para ellos, amplia y segura, donde pueden correr libremente. Un detalle que marca la diferencia para quienes no conciben viajar sin su compañero de cuatro patas.

Foto: Alan Ávila

Mención especial merece el gimnasio: completamente equipado, con aparatos suficientes para mantener cualquier rutina fitness sin improvisaciones.

Es, sin exagerar, uno de los gimnasios de hotel más completos en la zona. Y para quienes viajan en familia, el hotel cuenta con un espacio pensado para niños, con juguetes acertados y áreas que fomentan el juego creativo.

Al caer la noche, las fogatas se convierten en el corazón del hotel. Una copa de vino, el cielo estrellado y la luna asomándose entre los árboles crean una atmósfera íntima y acogedora. Para completar la experiencia, el temazcal ofrece un ritual de purificación y relajación profunda que armoniza cuerpo y mente, alineado con el espíritu natural de Avándaro.

Foto: Alan Ávila

Desde aquí, todo está al alcance: salir a caminar por las calles arboladas, descubrir restaurantes, recorrer boutiques de marcas reconocidas o sumarse a la tendencia de los racers que serpentean por el pueblo. Y después, regresar a Único para descansar.

Un hotel que no solo hospeda: envuelve. Ideal para una escapada de fin de semana donde el bosque, el confort y el diseño se encuentran en perfecta armonía.

Turismo de aventura en Avándaro

Si lo tuyo es la aventura, las opciones abundan: desde deportes acuáticos como kayak, paddleboard y velerismo en la presa, hasta experiencias elevadas como el parapente, que te regala minutos inolvidables suspendido sobre el valle con el lago y los bosques como telón de fondo.

Foto: Istock

Para quienes prefieren explorar tierra firme, los senderos de Monte Alto o el bosque circundante invitan a caminatas, ciclismo y cabalgatas entre paisajes que parecen pintados.

Si el tiempo lo permite, visitar la Reserva de la Mariposa Monarca entre noviembre y marzo es presenciar un milagro natural cuando millones de mariposas migran y cubren los bosques en un espectáculo de color.

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Más allá de sus atractivos naturales, Avándaro también tiene un lugar en la historia cultural de México: fue escenario del legendario Festival Rock y Ruedas de Avándaro en 1971, una celebración que marcó un antes y un después en la música y que aún vive en la memoria colectiva.

Foto: Alan Ávila

Sea que busques una escapada romántica, una aventura activa o simplemente desconectar bajo el cielo claro de la montaña, este es un destino rico, diverso y profundamente encantador; un lugar que seduce con su naturaleza, calidez e inagotable espíritu de exploración.

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