La noche del 9 de junio de 2006 quedó grabada para siempre en la memoria del futbol mundial, cuando Italia alcanzó la cima en el estadio Olímpico de Berlín, luego de una final cargada de tensión y dramatismo.
Enfrente estaba Francia y, tras un empate (1-1) que se extendió hasta tiempos extra, el destino del título se definió desde el punto de penalti, donde la Squadra Azzurra mostró mucha sangre fría, para conquistar su cuarta Copa del Mundo.
Entre los protagonistas de aquella gesta apareció Vincenzo Iaquinta, delantero del equipo entonces dirigido por Marcello Lippi, quien vivió una de las noches más gloriosas en la historia del futbol italiano.

“Era un grupo unido, con gran respeto y espíritu de sacrificio. Había tranquilidad, pero también mucha concentración. Sabíamos que podíamos lograr algo importante. No es sólo un título, sino que representa años de sacrificios y un sueño hecho realidad”, mencionó.
El exjugador de la Juventus, quien en aquella edición logró marcar a Ghana, rememoró lo especial que fue ese gol y cómo, con el paso de los años, ha buscado construir un legado aún mayor fuera de la cancha.
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